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Historia Así como Ciro Castillo, el expedicionario norteamericano Everett Ruess se esfumó en el Cañón del Colorado en 1934. Nunca apareció.

El Otro Misterio

Izq., Everett Ruess tenía 20 años cuando desapareció con sus dos mulas en el Cañón del Colorado. Pasados 70 años, no hay huellas de él. El enigma está relatado en “Finding Everett Ruess”.

El estudiante Ciro Castillo, 27, desapareció sin dejar huella en el Cañón del Colca, Arequipa, el 31 de marzo pasado (ver nota anterior). Desde ese día y ante la incertidumbre de su destino, el dedo acusador ha señalado a su enamorada, Rosario Ponce, 24, como la clave de este misterio y la única responsable de las fallidas expediciones de búsqueda. Incluso, será citada de grado o fuerza por la Fiscalía de Chivay.

Pero la desaparición del muchacho, aunque trágica, podría distar de un crimen y ser más bien un misterio completamente factible. El caso del joven explorador y artista norteamericano Everett Ruess, perdido en los vericuetos del Cañón del Colorado, Estados Unidos, en noviembre de1934, es un claro ejemplo.

El libro, Finding Everett Ruess (Buscando a Everett Ruess), publicado en Estados Unidos por David Roberts el 31 de julio pasado, relata el misterio alrededor de su desaparición y de las innumerables expediciones fallidas para encontrar algún rastro que pudiera dar, aunque sea, con los restos del aventurero. La conclusión del libro es simple, la tierra se lo tragó.

Ruess tenía tan solo 20 años cuando, con dos mulas, dejó el pueblo de Escalante, sur de Utah, para dirigirse hacia el río Colorado por la desolada ruta Hole in the Rock (Hueco en la Roca).

Una semana después, dos pastores se encontraron con Ruess y acamparon juntos por un par de noches. El joven poeta y pintor continuó su camino, para no regresar jamás.

Estos viajes solitarios y aventureros no eran ajenos a él.

Desde pequeño, su familia viajaba constantemente debido a que su padre era un ministro religioso que iba de misión por todo Estados Unidos. Everett registró cada uno de estos viajes diligentemente en unos diarios que incluían ensayos, poesía y dibujos.

Entre 1931 hasta 1934 se abocó a la exploración de las zonas desoladas de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado. Iba a caballo, mula, escalando montañas y sorteando abismos. Los inmensos parques nacionales Yosemite y Secuoya no escaparon a sus aventuras. Era un precursor de Indiana Jones.

Pero todo terminó en noviembre de 1934 cuando él y sus mulas desaparecieron. Más de 70 años después, ni un pelo de Ruess, experto explorador, ha sido hallado.

En el 2009 se practicaron exámenes de ADN a unos restos óseos encontrados en una cueva, pero el resultado fue negativo, prolongando aún más el misterio.

Ambos cañones, el del Colorado y el Colca, son agrestes y peligrosos. El cañón gringo, si bien tiene mayor extensión que el characato (446 kilómetros de extensión versus 100 km), es menos profundo. En su punto más alto, el Colca llega a los 6,288 metros sobre el nivel del mar, mientras que el Colorado llega a los 1,600.

Es así que, pues, hasta el más experto explorador podría perder el paso y encontrar, cañón abajo, un destino trágico. Además en los ríos al final de ambos cañones abundan filudas piedras y sus cauces caudalosos pueden convertir en jirones a quien caiga en sus aguas.

Everett Ruess o Ciro Castillo. Dos jóvenes nada inexpertos en los quehaceres expedicionarios, desaparecieron sin dejar huella con más de 70 años de diferencia. Dos tragedias sin más culpables aparentes que la propia naturaleza que alguna vez admiraron. (Patricia Caycho)


 


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