Justicia En los próximos días, un vocal dirimente definirá la sentencia final que recibirá Antauro Humala. El reconocido penalista César Azabache analiza el debate en la Corte Suprema.
Suspenso en la Suprema
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“Indigna que se le rebaje la condena”. |
Merece el más absoluto repudio que Antauro Humala Tasso insista en reivindicar el uso de las armas como forma de expresión política. Más si lo hace en una comunidad como la nuestra, que ya sufrió el terrorismo de Sendero y del MRTA, el paramilitarismo del autodenominado Comando Rodrigo Franco y la crueldad del Grupo Colina. Que se le rebaje la condena, entonces, indigna. Pero la indignación no es razón suficiente para criticar una decisión judicial, ni para lanzar impulsivamente teorías conspirativas. Lo que corresponde, más allá de nuestras preferencias subjetivas, es revisar con cuidado los contenidos del debate moral que abre la primera votación cerrada por la Corte Suprema sobre el caso.
Al presentar acusación la Fiscalía puso en relieve las muertes provocadas durante el enfrentamiento del Puente Colonial del 2 de enero del 2005. Puso en relieve también la retención por la fuerza de más de veinte agentes de Policía realizada durante el levantamiento. Sobre esta base, la Fiscalía propuso un caso donde los crímenes principales eran el asesinato y el secuestro agravado. Esas bases le permitieron solicitar que Humala Tasso sea condenado a 35 años de cárcel. Sin embargo, terminado el juicio, el Tribunal no vio un caso que mereciera una condena equivalente al máximo posible conforme al Código Penal. La combinación de las normas invocadas por la Fiscalía producía un margen de 15 a 35 años. El Tribunal optó entonces por un punto medio, e impuso 25 años de cárcel.