Transporte El salvajismo del transporte público es solo el reflejo de un sistema deficiente desde su base. La reforma necesaria según Claudia Bielich.
Transporte: La Raíz del Caos
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Ante correteos por conseguir más pasajeros que la competencia, tragedias son el pan de cada día. |
Bocinazos, metidas de carro: el caos vehicular. La capital no aguanta más el considerado primitivismo transportista, que ha devenido en lamentables muertes, como la del pasado 7 de agosto, donde el fotógrafo Ivo Dutra fue una nueva víctima en su larga lista de negligentes tragedias. En 2010, más de 550 personas perdieron la vida en accidentes de tránsito.
“Este caos ocurre porque, de raíz, se permite. Aquí, por más difícil que sea creerlo, el transporte no es informal. El problema es institucional”, expresa Claudia Bielich, especialista en temas de transporte: “La forma de manejar de los choferes no hace sino reflejar todo el sistema deficiente que parte en las regulaciones para el transporte por parte de la Municipalidad de Lima”.
En su libro “La guerra del centavo” (IEP, 2009), Bielich desnudó las falencias del sistema y la dificultad que implica solucionarlo.
Bajo la lupa: hasta enero del año pasado rigió la Ordenanza 104, que establecía que para poder obtener una ruta el requisito único era estar inscrito en registros públicos. “Y punto: no se les pedía flota, trabajadores en planilla, etc.”, explica Bielich. Y de la nueva ordenanza, la 1338, que obliga a las empresas a tener sus propias flotas, hasta la fecha prácticamente no se aplica.
LLANTAS ARRIBA
“Los choferes me han dicho que si les dan un bus nuevo, a gas y más grande, igual van a correr, solo que lo harán en un bus del año y menos contaminante”, apunta. ¿Por qué? “Porque acá manejar es solamente una de las mil tareas que hacen los conductores: acá son estrategas –prosigue Bielich–. No tienen un sueldo: a mayor cantidad de pasajeros, más plata”. Y entonces empiezan los correteos.
En Lima, cuando una empresa obtiene la licitación de una ruta, no compra buses, sino que convoca a propietarios para cumplir con la cantidad de vehículos que requiere su trayecto. Al propietario del carro se le pide una cuota diaria y al no contratarlos, la empresa no tiene responsabilidades.
Luego, el propietario alquila el carro a un chofer. El conductor suele recorrer al menos dos veces la ruta a diario: paga 120 soles, sumado al combustible que debe usar, a los arreglos que se necesite y una bolsa para coimas, además de dividir la utilidad con el cobrador en el orden de 60-40. Un promedio de 16 horas laborales después, “su calidad de vida es inexistente. Los correteos, chantadas e infracciones es la manera que tienen para conseguir más dinero. Si respetasen las normas, solo ganarían S/. 20 diarios”, explica.
FRENO DE EMERGENCIA
Para Bielich, la solución pasa, primero, por eliminar el nivel de los propietarios. “Los buses deben pertenecer a la empresa, no a un tercero, para que asuman responsabilidades que les corresponden. Hoy solo cobran”.
Dos: los choferes deben ser contratados y capacitados por la empresa. “Los conductores ven a cada pasajero no como una persona, sino como un sol”, confiesa Bielich.
“Pero si haces esto, vas a tener un montón de empresarios molestos porque tendrán que asumir costos y responsabilidades; propietarios molestos porque los sacas del sistema; algunos choferes felices, pero muchos otros amargos porque se quedaron sin trabajo, ya que un bus reemplaza a 10 combis; cobradores amargos porque también prescindes de ellos; y usuarios molestos porque ya no van a poder parar donde quieran, sino que van a tener que caminar. Entonces, ¿qué alcalde quiere ganarse ese pleito de costos sociales y políticos?”, finaliza la experta. (Thor Morante)
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Pólizas No Vistas
Los seguros invisibles tras la muerte de Ivo Dutra. |
Deuda de familiares de Ivo asciende a S/. 50,000. Seguro bancario podría salvarla. |
La lamentable muerte del fotógrafo Ivo Dutra termina por desnudar un sistema de transporte que urge un giro de timón. Pero no solo eso: hoy, sus familiares deben lidiar con los costos surgidos a raíz de las operaciones por las que Ivo debió pasar. Tras agotarse la cobertura del SOAT, ascendente a S/. 18,000, la deuda asciende hoy a S/. 50,000.
El especialista en seguros, Gabriel Bustamante, apunta sin embargo algunas aristas a tomar en cuenta sobre el caso. “Tras el SOAT, existe un seguro obligatorio de terceros que todos los transportistas públicos están obligados a tener debido a la Ordenanza Municipal 1338. Si se acaba el SOAT, se activa éste, ascendente a S/. 18,000 y al cual los familiares pueden acceder”, señala, Bustamante.
Tras ello, el bus de la empresa Orión fue adquirido recientemente mediante préstamo de un banco local, “el cual obliga a adquirir un seguro de todo riesgo, cuya cobertura por daño a terceros llega hasta los US$ 100,000” explica.
Con ello, Bustamante hace hincapié en los seguros invisibles que muchas veces no se cobran por desconocimiento, como el existente por tener una tarjeta de crédito, que asciende a US$ 50,000 (CARETAS 2045). “Para esto tenemos la Ley de Registros de Seguros de Vida. Al morir alguien, el familiar puede acercarse a la Superintendencia de Banca y Seguros para solicitar la información sobre en cuántas y cuáles compañías de seguros tenía una póliza quien pereció. Y en 10 días deben darte la información”, explica.