Música Gestado en el marco del centenario de Doris Gibson, llega el disco Mundo azul. Piano popular del Perú, a cargo de la destacada investigadora y concertista Flor Canelo.
Rosario Gibson en jarana en casa de Doris en 1968. Su amor por la música es celebrado ahora con disco de colección.
En medio del guitarreo de destacadas figuras del criollismo, eran otros los acordes despertados por las manos de doña Victoria y su sazón como acompañamiento ideal de tardes de jarana. En medio de las paredes azules adornadas con peroles de cobre y espejos de pan de oro, doña Victoria sazonaba desde su cocina los legendarios encuentros musicales organizados por Doris Gibson en su departamento del jirón Camaná con inolvidables baguettes y aceitunas encurtidas que solían probarse en ese fogón cultural convocado por la musa de CARETAS. Y precisamente en homenaje a esa pasión por el arte es que CARETAS entrega el disco Mundo azul. Piano popular del Perú, con diversos temas rescatados del olvido por la concertista Flor Canelo.
Con el apoyo de la asociación Caminos del Inka, de Miguel Harth-Bedoya, y con el auspicio del Gobierno Regional del Callao (que antes rescatara el Teatro Granda), esta publicación trae quince temas interpretados por Canelo. Grabado en la Escuela de Música de la Universidad Católica, la obra incluye nutrido grupo de partituras digitales.
Chalaca ella misma, Canelo ha reunido y transcrito este material siguiendo la senda recopilatoria de figuras como Daniel Alomía Robles. Aquí, le son ofrecidos al lector en su versión para piano como fruto de un proyecto nacido en el marco de la exposición por el centenario de Doris Gibson que se celebrara en la Casa O’Higgins bajo la curaduría de Luis Repetto Málaga. Salud.
Un Reto Único
Con temas como el wayno Adiós, pueblo de Ayacucho y el yaraví Qué fatal es mi destino, el disco ha sido calificado por Miguel Harth-Bedoya como “un reto único debido a la gran variedad de géneros regionales, estilos y ornamentaciones musicales que existen en el Perú”. El proyecto fue gestado en el marco de la exposición por el centenario de Doris Gibson, quien desde siempre manifestó un profundo respeto y pasión por las artes populares del Perú, pasión que le fuera heredada de su padre el poeta Percy Gibson, quien ya en su casa de Arequipa solía reunir a diversos artistas en tertulias legendarias. Herencia bendita.