Entrevistas Llevando a cuestas el cargamontón y la sospecha públicas, Rosario Ponce intenta retomar el camino hacia la presunción de inocencia.
El Vía Crucis de Rosario Ponce
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Ponce durante la caótica e interrumpida diligencia en el Colca. “Durante los días que estuve en el re fugio comí hormiguitas. Al salir de ahí comí plantas que son como la matara o caña de azúcar”. |
El domingo 28 Rosario Ponce recibió a CARETAS en su casa de La Molina con una abierta sonrisa. Era la misma actitud risueña que había sido criticada por periodistas y la familia de Ciro Castillo al considerarla indiferente a la tragedia. O más temerariamente aún, culpable. Esta joven de 24 años recibe diariamente una fuerte dosis de medicación ansiolítica y antidepresiva (Triptonil, Fluoxetina y Clonazepan) para lidiar con el estrés post traumático que le ha sido diagnosticado. Súmese a esto un apresurado juicio de un sector de la opinión pública que la ha declarado culpable hasta que se demuestre lo contrario. Solo el hallazgo del cuerpo de Ciro, posibilidad anunciada, podría resolver este misterio que dura ya más de 150 días. Dice Rosario que ese hallazgo no le preocuparía. Por lo contrario, la alivia. Ella insiste en haber dicho la verdad: no mató a Ciro.Los rescatistas mexicanos, conocidos como los Topos, dijeron que han ubicado el que parece ser el cuerpo de Ciro Castillo. El hallazgo del cuerpo puede dar luces de lo que sucedió con él y si fue asesinado. ¿Te preocupa esta posibilidad?
–Estoy despreocupada totalmente porque sé que no he hecho nada. He hablado con distintos doctores que me han dicho que el cuerpo puede contar lo que le sucedió, por así decirlo. De eso se encargarán los forenses, pero yo estoy tranquila totalmente.