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Historia Ocho generaciones de una fami lia aristocrática alemana han persistido en producir un producto esencial perfecto, el lá piz, fabricándolo por millones y elaborando derivaciones.

250 Años Sacando Punta

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El conde Anton Wolfgang Graf von Faber-Castell dirigiéndose a sus centenares de invitados en el Museo de Arte de Lima.

Esta semana el conde Anton Wolfgang Graf von Faber-Castell, alto y distinguido, ofreció una recepción y cena en el Museo de Arte de Lima.

La ruta en el parque estaba trazada por antorchas y los ambientes interiores iluminados de celeste, con champagne, salmón y otras delicias circulando a discreción.

Un evento particularmente elegante, pero ese nombre nos remonta al colegio, a lápices y tareas.

En efecto, un tal Kaspar Faber comenzó a fabricar en 1761 lápices con grafito y después, con perfección alemana, ocho generaciones de sus descendientes han seguido sacándoles punta para inundar el planeta.

El escudo de armas fue otorgado a la familia Faber por Maximiliano II de Baviera en 1862.

El conde, que habló con elocuencia cosmopolita, está realizando una gira por 80 países para celebrar los 250 años de la empresa familiar que dirige y que es la más longeva de su género en el mundo.

La ocasión estaba rodeada de superlativos. Ahora Faber-Castell fabrica no solo millones de lápices de grafito y de colores sino otros derivados –incluyendo plumas fuentes cuya estrella cuesta unos 1,500 euros– y cosméticos que Karl Lagerfeld recomienda a sus modelos.

El nombre Castell ingresó a la marca familiar gracias al matrimonio en 1898 de Alexander zu Castell-Rüdenhausen, descendiente de una estirpe que se origina en 1057, con la baronesa Ottilie von Faber.

En 1905, Alexander Conde von Faber-Castell diseñó el lápiz Castell 9000 (de forma triangular y con relieves) que se ha vuelto legendario.

En 1928 establecieron la fábrica Lápis-Johann-Faber Ltda. en Brasil, que es la más grande productora de lápices del mundo.

En el Museo de Arte repartieron un libro singular y elegante: una mezcla de álbum familiar con aristócratas y castillos, un muestrario de lápices, borradores, tajadores y lapiceros, y una que otra reproducción de Van Gogh, Paul Klee y otros usuarios famosos.

La empresa tiene boutiques propias en 24 ciudades, incluyendo una en el Jockey Plaza de Lima.


 


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