Urbanismo Frenan entrada de nuevas industrias en valle de Lurín y dan paso decisivo para consolidar un gran parque al sur de Lima.
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Zucchetti: “Se van a promover esquemas creativos para rentabilizar las tierras”. |
El Complejo Arqueológico de Pachacámac, finalmente, respira, y, para qué, los habitantes de la capital, también: el verde valle de Lurín, último pulmón que le queda a Lima, está a salvo. El pasado 18 de agosto el Concejo de la Municipalidad Metropolitana de Lima derogó finalmente tres ordenanzas –la 1403, 1408 y 1409– dictadas al caballazo en el último semestre de 2010 por la gestión metropolitana saliente. Éstas promovían en conjunto el desarrollo industrial en zonas de protección ambiental, comprometiendo tanto el área agrícola como el entorno paisajístico del Santuario, histórico enclave religioso de la cultura Pachacámac.
Hoy, la nueva ordenanza declara a la cuenca baja del río Lurín como “área de conservación municipal” y “reserva ambiental”. “Con la derogatoria, evitaremos el deterioro definitivo del valle de Lurín con la instalación de industrias en plena zona de amortiguamiento del sitio arqueológico”, apuntó la directora del Servicio de Parques de Lima, Anna Zucchetti.