Medios Rosario Ponce les responde a quienes la han sentenciado por adelantado.
Abismos de la Prensa
 |
Lunes 19 de setiembre, 9 p.m. Rosario Ponce López en la intimidad de su hogar. |
Es ella quien abre la puerta. La propia Rosario Ponce muestra su ya célebre sonrisa y nos hace pasar a su casa de La Molina. Mientras sube las escaleras al segundo piso –en el primero viven sus tíos– revela que está nerviosa: se vienen los primeros exámenes. Antes, dice, no necesitaba estudiar demasiado para destacar con sus notas. Pero ahora confiesa que le está costando volver al ritmo de las clases del noveno ciclo de Ingeniería Forestal en la Universidad Agraria. Tiene problemas de concentración y toma diariamente una dosis de ansiolíticos. También visita periódicamente a un psiquiatra. Sin perder la compostura vuelve a sonreír, y se sienta en el sillón de su sala a esperar a sus padres. Va a ser fotógrafa, dice. Quiere comprarse una buena cámara para fotografiar paisajes y viajar por el Perú. También quiere volver a una montaña. Ya tiene dos temibles nevados en la mira: el Huaytapallana y el Ausangate. No le importa lo que de ella diga la gente. Ella es una estudiante más de 24 años que simplemente tiene la peculiaridad de responder al nombre de Rosario Ponce López.
–Hay dudas en torno a la ubicación de las mochilas.
–Lo siento, pero no puedo hablar sobre ningún tema del proceso.