Entrevistas Con nuevo libro bajo el brazo, impecable e inacabable internacionalista Fabián Novak analiza el difícil panorama antidroga.
‘Todavía Estamos a Tiempo’
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De abuelo checo afincado en Arequipa, Novak dirige el Instituto de Estudios Internacionales de la PUCP. |
Fabián Novak (45) es un abogado internacionalista con una hoja de vida impecable, importante y muy nutrida. Máster en Derecho Internacional, ha dado conferencias y clases maestras en muchas universidades del mundo, tanto de Estados Unidos como de España, de Italia, de Brasil, de Colombia, etc., etc.; profesor y miembro del Comité Jurídico Interamericano de la OEA y del curso externo de la Academia de Derecho Internacional de La Haya, ha ejercido consultorías y contactos de trabajo con la OIT, con la CAN y el PNUD. Ha publicado doce libros de gran fuste internacionalista y… ¡en fin!, su hoja de vida es inacabable. Especialistas en el tema de las drogas, como por ejemplo, Alejandro Vassilaqui, capo y cabeza visible de Cedro, me han dicho que Fabián Novak es también un experto en la materia antidroga. Es coautor de un libro que acaba de publicar el IDEI (Instituto de Estudios Internacionales) que él dirige, y que tiene como título: “Lucha contra el narcotráfico en el Perú: Una estrategia para el gobierno 2011-2016”. Quedo con él para almorzar en el restaurante Costa Verde como es mi costumbre para hacer estas entrevistas, y encuentro frente a mí a un hombre serio, formal y complaciente a un tiempo (las buenas maneras) con el cual quiero abordar el tema, ahora en auge, de la urgente erradicación de la coca, pero antes de sus cumplidas respuestas hay que conocer al personaje en su real dimensión. Vamos allá. –Empecemos por sus orígenes familiares. Cuénteme.–Mi abuelo, Fabián Novak, de origen checo pero dálmata de nacimiento llegó al Perú a principios del siglo XX. Era viudo de su primera mujer Otilia y, casualidad de casualidades, se casó en el Perú con una mollendina llamada también Otilia. Llegó con dinero y compró dos haciendas en Arequipa en el valle de Vítor y allí, en tierras arequipeñas, fundó su familia. Mi padre nació en 1921 en Arequipa, se graduó de abogado en la universidad de San Marcos y se dedicó a los negocios inmobiliarios, comprando y vendiendo terrenos y fincas. Yo nací en 1966, en Lima, en Miraflores.
–Familia rica. ¿Nunca supo de estrecheces?
–No tanto así. Verá. Fuimos una familia muy acomodada hasta la época de Velasco. Mi padre, tenía un gran capital en movimiento en la compra y venta de fincas de todo tipo (algunos de estas en los alrededores del Golf de San Isidro) y el velascato le expropió tanto y arrasó con la fortuna de mi padre, que éste tuvo que vender el resto de sus bienes para pagar deudas. Entonces mi padre desempolvó su título de abogado, postuló a juez y ejerció la judicatura un año en Arequipa y cuatro en Piura, que fueron los 5 años que yo estudié primaria en los colegios San José de Arequipa y San Ignacio de Loyola de Piura, ambos de los jesuitas. Retornamos a Lima, en donde mi padre trabajó en el Poder Judicial. Yo estudié los 5 años de media en el colegio de la Inmaculada, también de los jesuitas.