Educación U. Católica: El doble revés del Arzobispado y la historia del misterioso visitador vaticano.
Qué Dirá el Santo Padre
 |
Henry Pease fue elocuente orador. |
La cruzada por la Universidad Católica. Análisis del doble revés del Arzobispado y la historia del misterioso visitador vaticano.
Los carteles de los estudiantes iban de la declaración de principios al desafío.
“Defendemos la libertad de pensamiento”.
“Yo quiero ser libre de diferentes maneras”.
“Soy soldado de Cristo y soy de la PUCP”.
“Quiero tu rosario fuera de mis ovarios”.
Varios de los más subidos de tono eran dedicados al cardenal Juan Luis Cipriani. “No tengo problema con que entre la Iglesia”, comenta al vuelo una estudiante menuda en medio del barullo alrededor del edificio McGregor en el campus universitario de Pando. “Pero no quiero que entre Cipriani”. Y el letrero de otras muchachas iba más allá: “Dios sí, Iglesia no”.
Fue el preludio de una jornada en la cual el prelado sufrió un revés por partida doble. No solo fue rechazado el estatuto que la Santa Sede le demanda a la Pontificia Universidad Católica. El Poder Judicial también dio a conocer que, contrariamente a las pretensiones del arzobispo, el juicio en torno a los bienes de la Universidad recién comienza.
LA PELEA POR LOS ESTATUTOS
La asamblea universitaria sesionó durante unas nueve horas del viernes 23, a puerta cerrada, en el mencionado edificio. Estudiantes y profesores armaron fuera un “cordón humano” para simbolizar su resistencia a las pretensiones del Arzobispado (o de la Santa Sede, según el punto de vista).
El ex congresista y catedrático Henry Pease, un reconocido político de la izquierda cristiana, advirtió que lo que enfrentaban “no es un ofensiva de algún obispo. Es una ofensiva política de un sector intolerante que no quiere aceptar que todas las ideas se discutan”.
Los términos del debate de la asamblea fueron mantenidos bajo reserva. Se supo que hubo 63 votos a favor de la decisión de rechazar los cambios del estatuto demandados por el Vaticano, uno en contra y una abstención. Como ocurre hace dos años, no asistieron los cinco obispos con sillas en la asamblea.
La asamblea se pronunció abrumadoramente a favor del informe de la Comisión de Estudio de Propuesta de Reforma, presidida por Javier de Belaunde, catedrático y socio principal del Estudio Echecopar, respetado constitucionalista y ningún “caviar”. En el corazón de la discordia late el derecho del cardenal para elegir al rector de una terna presentada por la asamblea (CARETAS 2195).
René Ortiz, secretario general de la asamblea, confirmó que los términos del escueto comunicado final fueron discutidos largamente. El documento se cuida de un lado en “reafirmar la autonomía de la Universidad y declarar, en consecuencia, que no se aprueba la propuesta de reforma del Estatuto presentada por el Gran Canciller de la Universidad”. Nótese que la atribución es asignada a Cipriani y no al Vaticano.
El comunicado reitera “la identidad católica de la Universidad, inspirada en los valores y principios del cristianismo, los cuales se encuentran recogidos y expresados en su estatuto vigente”, pero recalca que la PUCP “se rige por la Constitución Política del Perú, la legislación peruana y su Estatuto”. Reafirma “la disposición al diálogo” con la Iglesia “en todo lo que no afecte su autonomía”.
Al final, el texto subraya la meridiana separación entre Iglesia y Estado. El centro educativo se rige por las leyes peruanas. No por las eclesiásticas.
Esa es la pelea de fondo. Desde su programa en RPP, Cipriani respondió: “No entiendo por qué la autonomía tiene que ser dejando la Iglesia fuera. ¿Qué hacemos entonces con todas las iglesias católicas?”.
Pidió a las autoridades de la PUCP “un poco más de serenidad y prudencia para ver qué es lo que realmente la Santa Sede le quiere decir a la Católica. Y poner a Cipriani de costado para que dialoguen con la Santa Sede, no conmigo”.
EL VISITADOR DEL VATICANO
La desconfianza entre las partes es de tal magnitud que más de una influyente voz en el Fundo Pando se pregunta si la demanda para reformar el Estatuto y el anuncio del “visitador” que enviaría el Vaticano, hecho público el miércoles 21, menos de 48 horas antes del inicio de la asamblea, son ardides salidos directa y únicamente del Arzobispado.
Una fuente muy informada del proceso cuenta que Cipriani recibió una llamada del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone. En la jerarquía romana es el número dos del papa Benedicto XVI.
En ese orden de ideas, “solo se informa de la decisión. No se entrega el nombre de la persona porque, si se hace un desplante como el que ha ocurrido, expones a un cardenal a un maltrato innecesario. Si la respuesta era razonable, por ejemplo suspender la asamblea hasta la designación del visitador, se hubiera mandado seguramente a un jesuita o alguien de posición más ‘blanda’. Pero con esta negación radical el que queda agraviado es el Santo Padre”, explica la fuente.
Lo que sabe ahora el Arzobispado es que la visita del mediador ha entrado en evaluación y probablemente será del todo cancelada. Auguran un rápido proceso para retirarle a la Universidad el título de Pontificia e, incluso, el de Católica. El concejal de la comuna limeña, Fernán Altuve, ya declaró que “es tiempo de que una verdadera Universidad Católica” sea fundada en Lima.
Para el rector Marcial Rubio, en cambio, “se ha llegado a un punto en el cual el Vaticano ha considerado enviar a una autoridad superior a todos para que arregle las cosas. Es un síntoma claro de que aquí no se puede dialogar con el cardenal”.
Cuando Rubio visitó el Vaticano en el 2009, el obispo francés Jean Louis Brugues, segundo de la Congregación para la Educación Católica le prometió el pronto envío de un emisario para echar a andar el proceso de adecuar los estatutos. Nunca llegó y el rector sospecha que Cipriani tuvo que ver.
Ortiz, el secretario general de la asamblea, nota que la decisión de la PUCP será comunicada a dicha Congregación.
JALONEO POR LOS BIENES
El proceso por el destino de los bienes de la Católica continúa, entre tanto, su curso. Mientras la asamblea sesionaba, recibió la noticia de que la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Lima rechazó el pedido del Arzobispado para dar por terminado el proceso acumulado en torno a los bienes legados por el benefactor José de la Riva Agüero, que a su vez se desarrolla en la XVI Sala Civil. En una esgrima legal, ahí hay cuatro partes y todas son demandantes y demandadas: la Universidad, Rubio, Cipriani y Walter Muñoz Cho, representante del Arzobispado en la junta administradora de los bienes.
Los abogados del cardenal basaban su pedido en los considerandos de la sentencia del Tribunal Constitucional (CARETAS 2195), que en el 2007 le negó a la PUCP un amparo para disponer de los bienes sin requerir del consentimiento de Muñoz Cho. El Poder Judicial considera que el TC solo negó el amparo pero no ordenó nada. Además, sostiene que ese tribunal tampoco tiene injerencia en el ámbito civil.
La decisión es trascendente, pues Cipriani inscribió la sentencia del TC en los registros públicos. Por una orden judicial, también apelada por la PUCP, todos los bienes de la Universidad, tengan o no relación con la herencia, tienen inscrito dicho fallo. La controversia ha paralizado las inversiones importantes de la Católica, pues no es sujeto de crédito mientras el destino de los bienes siga en entredicho. Este anuncio de la Quinta Sala Civil podría ser un importante referente para que dicha apelación, que a su vez debe ser resuelta en los próximos días por el Noveno Juzgado Constitucional, revierta la situación.
A todo ello se suma el anuncio de la PUCP de emprender un nuevo juicio contra Cipriani, para excluirlo de la junta administrativa. Según declaró a CARETAS Martín Mejorada, abogado de la Universidad, “cuando Riva Agüero le da el encargo al arzobispo, lo hace como albacea. El Código Civil señala que ese cargo puede cesar cuando hay una causa fundada, una incompatibilidad. En los últimos días dice que los bienes son de la Iglesia y no de la Universidad. ¿Cómo un albacea va a decir que los bienes que le encargaron son suyos?”.
Y es que la administración del negocio universitario sigue de trasfondo en esta historia.
“Leo Correo y apoyo a la PUCP”, se leía en un cartel bromista de los alumnos. El tabloide convertido en el principal defensor de la posición del cardenal publicó en una primera plana sueldos sin confirmar de los directivos. Rubio negó los montos.
Correo publicó un suplemento publicitario pagado por el Arzobispado el jueves 22.
Pero el columnista arequipeño Andrés Bedoya Ugarteche se indignaba con ferocidad anticlerical en las mismas páginas. “Insiste el pollerudo mayor en que la Pontificia Universidad Católica del Perú sigue siendo propiedad del Arzobispado de Lima. A eso yo le llamo terquedad... y amor al dinero. Bueno, de no ser así, los pollerudos no serían pollerudos”, reflexionó. Como para demostrar que la pluralidad también alcanza al extremo derecho.