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Opinión

Inflación Gaucha

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Por revelar altas tasas de inflación, empresas de análisis independientes son perseguidas por gobierno argentino.

Si el lector ha escrito algo sobre el tema de la inflación en Argentina y fue publicado por un periódico de ese país, puede ser convocado por el juez Alejandro Catania en el marco de la denuncia penal presentada por el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, contra M&S Consultores y que involucra a los economistas Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo. En la denuncia presentada, se afirma que “los datos falsos” respecto a la evolución de los precios fueron generados por las consultoras con el “fin de beneficiarse” ellas mismas “y a algunos agentes del mercado financiero, que resultan clientes”. 


A fin de tramitar la demanda, el juez se dirigió a los diarios Clarín, La Nación, El Cronista Comercial, Página 12, Ámbito Financiero y BAE solicitando los nombres y contactos de los periodistas, editores y redactores que hayan abordado el tema en los últimos cinco años. También se dirigió a la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados y hasta al Fondo Monetario Internacional para que expliquen cómo calculan la inflación en Argentina.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

La inflación ha sido, desde tiempo atrás, el talón de Aquiles de la economía argentina. La persistencia de este fenómeno, y especialmente los extremos a los que llega el gobierno para negarlo, arrojan una sombra de duda sobre una economía que, de otra forma, debería ser considerada un verdadero éxito. Este año crecerá a un estimado del 8%, inmediatamente después de China, el ingreso interno se ha activado de manera notable y, sobre la ola de los éxitos económicos, Cristina Kirchner acaba de lograr un triunfo aplastante en las elecciones primarias con miras a las presidenciales de octubre (CARETAS 2194).

Para el gobierno argentino, sin embargo, ignorar las verdaderas dimensiones del fenómeno inflacionario se ha convertido en una obsesión que provoca distorsiones inocultables. A contrapelo de los esfuerzos en América Latina por el control de la inflación, Argentina ha optado por tapar el sol con el dedo; eso sí, con un gran dedo. La carrera de precios, ocurrida como resultado del éxito del mal llamado “modelo K”, provocó la reacción atávica de establecer un sistema de control de los mismos. Se encargó de ello a un fundamentalista del “modelo”: al Secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno. Este funcionario todopoderoso decide el precio de todo lo que se consume en Argentina y de lo que se puede o no exportar. La semana pasada, por ejemplo, la batalla era por la venta de tomates en el mercado central de Buenos Aires.

Pero a pesar de los controles, o precisamente a causa de ellos, los precios seguían subiendo y se reflejaban en el Índice de Precios al Consumidor, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Se decidió por ello, en 2007, intervenir al INDEC y desmantelarlo gradualmente del personal técnico que elaboraba las estadísticas. Contar con estadísticas confiables en materia de precios es vital para la economía, pues de ellas se derivan los estimados del crecimiento económico, las negociaciones salariales, la tasa de inflación, los intereses de la deuda pública y de las deudas privadas. Sirve, además, para medir el índice de la pobreza y de la indigencia que se vincula con la política de subsidios. Y un larguísimo “etcétera”.

Ocurre, sin embargo, que una sociedad diversificada como la argentina tiene diversas fuentes que tratan los índices de precios. Las provincias, por ejemplo, tienen sus propios institutos de estadística y recaban información sobre precios de sus jurisdicciones. También las consultoras privadas publicaban sus propias estimaciones. Y, por fin, los organismos internacionales como el FMI. Se necesita un dedo cada vez más grande para tapar este sol. Un sol que brilla, por otra parte, en cada tienda o supermercado.

GUERRA TOTAL

La ofensiva de Moreno se dirigió, en primer término, contra las consultoras privadas. Multó a cuatro de ellas con US$ 120,000 basándose en una Ley de Lealtad Comercial. Las consultoras dejaron de publicar sus estimados de inflación que, en general, diferían hasta el 15% mensual de los estimados del INDEC.

Los partidos de oposición convocaron a la Cámara de Diputados a los representantes de las consultoras privadas a las cuales habían solicitado sus informes “privados” y los habían dado a conocer mensualmente como material de trabajo de la Cámara.

Ante ello, Moreno presentó querellas penales contra dos consultoras ante dos juzgados comerciales. En una de ellas se ha dado la incidencia que mencionamos al inicio de esta nota. En la denuncia contra M&S Consultores se afirma que si la consultora tuviera éxito en convencer a la comunidad de la veracidad de la tasa de inflación que publica, “tendríamos un ajuste anual de entre el 12 y el 23% por sobre los valores reales”.

El juez también solicitó información al FMI, que había incluido en su publicación anual Panorama Económico Mundial una nota advirtiendo que “hasta tanto la calidad de los datos (del INDEC) haya mejorado, el personal del FMI continuará usando medidas alternativas para estimar el crecimiento del PBI y la inflación, incluyendo las estimaciones de analistas privados, quienes han calculado que el crecimiento del país es, en promedio, significativamente menor que el crecimiento del PBI oficial a partir de 2008”.

CUIDADO CON LA NARIZ

Es sabido que Grecia proporcionó información económica falsa a la Unión Europea para facilitar su ingreso. En este caso, la mentira no solo tuvo “patas cortas” sino consecuencias catastróficas. Vale la pena recordar este hecho ante la ligereza del ministro de Economía argentino y candidato a la vicepresidencia con Cristina Kirchner cuando restó importancia a las observaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre lo poco confiable de las estadísticas argentinas. Afirmó Amado Boudou que la preocupación del FMI por las estadísticas argentinas en el estado de la economía mundial actual era como si el capitán del Titanic se preocupara por el violín desafinado de su orquesta.

Para un gobierno que se precia de haber dado al respeto a los derechos humanos un lugar prominente, resulta raro que no advierta que se está afectando el derecho a la libertad de expresión, fundamental para la existencia de un régimen democrático. ¿O es que la manipulación política del tema de derechos humanos es una característica del “Modelo K”? (Luis F. Jiménez)


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