Actualidad Humala llevó su prédica de inclusión a NY en medio de titulares accidentados.
Déjeme Que le Cuente
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Humala invitó al ex presidente Bill Clinton a volver al país, con quien se reunió en el Sheraton de NYC. En el Perú, la fundación del ex presidente desarrolla proyecto de operaciones de cataratas. |
Parece haberle cantado Ollanta Humala a los paisanos de Bill Clinton. Presidente peruano llevó su prédica de inclusión social a New York en medio de titulares accidentados.
Comenzó con un trote por el Central Park y el viaje de Ollanta Humala a Nueva York también significó un debut en otros sentidos.
En un nivel declarativo y de políticas de Estado, podría decirse que logró resultados más que positivos.
Los aciertos se vieron acompañados de un circuito paralelo más accidentado, donde las salidas del libreto tienen su precio y el gobierno, definitivamente desconfiado con la prensa, sufrió de nuevos encontrones con los titulares.
Para empezar, un discurso atildado y con buen manejo de los conceptos políticos contemporáneos en la asamblea general de Naciones Unidas.
El apoyo a Palestina y el pedido para finalizar el bloqueo a Cuba no terminaron en contraposición a las invocaciones por el multilateralismo, el énfasis en los valores democráticos y la promesa de lucha contra el narcotráfico. La promulgación de la ley de consulta previa fue resaltante, ya que nace de compromisos asumidos con la OIT, integrante del foro planetario.
Las referencias al discurso que Víctor Andrés Belaunde pronunció en 1959 al asumir la presidencia de esa asamblea y la descripción del Perú como una sociedad “mítica y vibrante” reforzó la marca de la casa en medio de un mar de discursos. Lo mismo que su insistente lema de inclusión social.
Sus bilaterales con la brasileña Dilma Rousseff y el coreano Lee Myung-Bak resaltaron simbólicamente a dos aliados preferentes. En el primer caso se llegó a un compromiso para desmontar las barreras paraarancelarias que dificultan el ingreso de productos peruanos al vecino gigante. En el segundo, el país con el que Humala forjó lazos preferentes durante su estadía como agregado militar reiteró su interés en participar en la construcción y operación del complejo petroquímico del sur y el aeropuerto del Cusco.
El comentado impasse con el periodista Jorge Ramos fue, en efecto, innecesario (CARETAS 2199). Humala vio saltar escuderos en el canciller Rafael Roncagliolo y el presidente del Congreso, Daniel Abugattas, quienes salieron a criticar la pregunta del mexicano.
El premier Salomón Lerner fue más ponderado y consideró que hubiera sido apropiado que Humala la responda. El propio presidente debió pensar igual después de su calentura frente a cámaras, pues reiteró por twitter su promesa de no reelegirse. Lo mismo en su discurso ante el Peruvian Business Council.
En Lima, el asesor de la PCM, Carlos Tapia, y la congresista Rosa Mavila pecaron de ayayeros y vieron con buenos ojos la posibilidad de que Nadine Heredia sea candidata en el 2016. Terminaron más papistas que el Papa, pues la primera dama lo descartó también con escueto tweet en el que recordó además que la ley se lo prohíbe.
Por el mismo medio fue que la prensa descubrió que la pareja presidencial viajó con sus hijas. Ciertamente atípico, pero termina por reforzar la imagen familiar tan efectiva en la campaña presidencial. Que la primera dama cuente a sus seguidores que sacarán tiempo “para estar con las niñas” en medio de encuentros con Barack Obama y Ban Ki Moon entraña un encanto doméstico.
Heredia jugó su propia y discreta agenda, en la que destacaron los encuentros con Martha Santos, representante de Naciones Unidas en el combate de la violencia contra la infancia, y Michelle Bachelet, ex presidenta chilena y directora ejecutiva de la nueva ONU-Mujeres.
El presidente lee muy buenos discursos y cumple actuaciones irreprochables con programas planeados y ensayados. Por el contrario, la improvisación no es para nada su fuerte y podría recoger algunas lecciones de quien fuera un maestro del soundbyte como Bill Clinton, con quien también se entrevistó. El fondo inclusivo de su mensaje sí se adaptó a la atmósfera gringa, enrarecida por una desigualdad sin precedentes, en medio de una economía que no sale de cuidados intensivos. Arreglándoselas para no perder del todo el filo, quien fuera el candidato del antisistema viene a paso ligero como mandatario en el sistema. (E.CH.)