Nacional Canciller choca con Javier Pérez de Cuéllar y le pide a Fernando de Szyszlo la renuncia a la Comisión del Lugar de la Memoria.
Los Resbalones de Roncagliolo
 |
“Así como se respetan a las Fuerzas Armadas también se debe respetar al servicio diplomático”, reclamó. |
El canciller Rafael Roncagliolo ya pisó varias de las cáscaras de plátano que incomodan al gobierno y que fueron advertidas hace un par de semanas en la carátula de CARETAS. El último resbalón lo pone en oposición a una figura de la diplomacia peruana.
Según manifestó cuando fue electo, el presidente Ollanta Humala iba a recibir los consejos del embajador Javier Pérez de Cuéllar. Pero parece que no lo escuchan, pues el ex secretario general de Naciones Unidas salió al frente con severas críticas sobre el manejo actual de Torre Tagle, el martes último. Negó, como se interpretó por declaraciones del canciller, que él recomendara a la obstetra Cristina Velita de Laboureix como embajadora en Francia. También declaró que “así como se respetan a las Fuerzas Armadas también se debe respetar al servicio diplomático, porque nosotros junto con ellos constituimos la defensa del país en toda circunstancia”.
Se sabe que Pérez de Cuellar recomendó a Roncagliolo que mantuviera en sus puestos a dos embajadores a quienes consideraba especialmente profesionales: José Antonio Arróspide, quien fue viceministro cuando Pérez de Cuéllar estuvo al frente de Torre Tagle en el gobierno de transición y que había sido nombrado en París apenas en febrero último, y Gonzalo Gutiérrez, también ex vicecanciller que ocupaba la legación peruana de Naciones Unidas en Nueva York. Pero Arróspide fue reemplazado por Velita y despachado a la remota Rumania. Gutiérrez fue cambiado por Enrique Román Morey, que se desempeñaba como uno de los once inspectores generales de Naciones Unidas, y nombrado embajador en China.
En enfáticas y duras declaraciones Pérez de Cuéllar lamentó que se quiera “politizar el Ministerio pasando por alto que “está constituido por funcionarios de carrera formados para defender los intereses del país en el extranjero”.
EL LUGAR DE LA MEMORIA
Además ha trascendido que, esta semana, el canciller le pidió al pintor Fernando de Szyszlo su renuncia a la Comisión para el Lugar de la Memoria, que depende de Relaciones Exteriores desde que Mario Vargas Llosa la presidiera inicialmente. Como se recuerda, MVLl en setiembre del 2010 dejó el cargo en protesta de la fallida “ley de amnistía” impulsada por el entonces ministro de Defensa, Rafael Rey (CARETAS 2147). Salomón Lerner Febres, ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación ya había abandonado la comisión por desavenencias en su interior en mayo de ese mismo año.
A pesar de las bajas, el núcleo de la comisión seguía en marcha con Juan Ossio, Bernardo Roca Rey, Frederick Cooper, Enrique Bernales y monseñor Luis Bambarén. De Szyszlo, cuya obra acaba de ser celebrada con una notable retrospectiva en el Museo de Arte de Lima, había puesto su cargo a disposición y debido a sus otros intereses solo se quedaría al frente hasta fin de año. Pero todo indica que, al forzar su renuncia, el gobierno espera que lo sigan los miembros de la actual comisión.
¿Por qué? Una interpretación posible es que ahí están un ex ministro y un ex viceministro del gobierno de Alan García (Ossio y Roca Rey). Entre enteradas fuentes consultadas prevalece además la impresión de que existen presiones de sectores castrenses para “reformular” la comisión.
TROPEZONES EN TORRE TAGLE
Parte de la prensa ha pretendido caricaturizar el pasado ideológico de Roncagliolo. Pero el canciller es un hombre fogueado en las lides de Transparencia e Idea, organizaciones que fomentan indiscutiblemente la cultura democrática. Además su designación fue muy bien recibida por diplomáticos como su predecesor José Antonio García Belaunde.
Desde que inició sus funciones Roncagliolo se mostró proclive a la adjetivación innecesaria. Atizó el carbón al calificar al diario “Correo” de “grosero” tras portada crítica del presidente ecuatoriano Rafael Correa, de visita en Lima. Calificó de “impertinente” al periodista mexicano Jorge Ramos, por el solo hecho de insistir que el presidente Ollanta Humala confiese si tentaría la reelección, en Nueva York. Esta semana, Rocangliolo concedió que el “impertinente” fue él pero el daño estaba hecho. El proyecto de ley que deja fuera de carrera a 15 experimentados embajadores (CARETAS 2198) lo ha puesto en el disparadero.
Si bien el Presidente de la República tiene a su disposición un 20% de embajadas “políticas”, algunos nombramientos han traído cola. El caso de Velita en Francia, amiga de la pareja presidencial es el más emblemático. El lunes último, Roncagiolo defendió el nombramiento argumentando que “después de 16 años, (Velita) es quien más relaciones ha tenido con Francia en las últimas décadas como diplomática y como obstetra”.
También fue oficializada la designación del ex parlamentario Víctor Mayorga en La Habana. Voces de Torre Tagle fruncen el ceño y cuestionan que un personaje tan pro cubano sea enviado a La Habana, donde es necesario un filtro menos ideologizado, por más simpatías que persistan en niveles del nuevo gobierno con el régimen castrista.
Similares prevenciones persisten con la remoción de los embajadores, todos de carrera, apostados en las sensibles embajadas de los países fronterizos (CARETAS 2200). A 70 días de iniciado el gobierno, al ministro de Relaciones Exteriores haría bien en pisar el terreno –y opinar– con más cautela.