Internacional Denuncia de Estados Unidos parece calcada de un guión de Hollywood.
Clouseau y el Complot Iraní
 |
Mounsur Arbabsiar, americano-iraní con larga historia de negocios inconclusos y fracasados sería quien tuvo tratativas para contratar a sicario del sanguinario cartel mexicano de Los Zetas. |
El martes 11 de octubre, el Fiscal General estadounidense, Eric Holder, en conferencia de prensa, acusó al gobierno de Irán de llevar adelante un complot para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington, Adel al-Jubier. El Fiscal General informó que se había presentado una acusación judicial contra los implicados en el complot, Mounsour Arbabsiar y Gholan Shaburi, y dio detalles de la forma en que se había desarrollado la investigación ante una audiencia, nacional e internacional, tan asombrada como escéptica. Es que los detalles del complot, que parecen salidos de una película de Hollywood, no son para menos.
Según Holder, en mayo pasado las autoridades fueron alertadas de las gestiones realizadas por Mounsour Arbabsiar para contratar a un miembro de alto rango del cartel mexicano de Los Zetas para asesinar al embajador saudita en Washington y atacar a las embajadas de Arabia Saudita e Israel en esa ciudad y en Buenos Aires, Argentina. Arbabsiar es un ciudadano americano de origen iraní que cuenta con pasaportes de ambos países y que ha vivido en EE.UU. por más de 30 años. Los antecedentes de este vendedor de autos usados en una ciudad de Texas lo pintan como una persona de una inestabilidad tan marcada como su torpeza. El recuento del New York Times del 13 de octubre revela su cicatriz de la mejilla izquierda –que le valió el mote de Caracortada, por supuesto– y el rosario de negocios inconclusos y fracasados que jalonan su estadía en EE.UU. Son las características del principal actor del complot las que ponen el toque de incredulidad en el relato.