Pérdida 1933-2011
Carlos Bendezú
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Bendezú creó un estilo de hacer portadas. Mujeres bellas para tiempos difíciles. |
Pasado el Día del Periodista y a días del 61 aniversario de CARETAS, valga el intersticio para rendirle homenaje a uno de los mayores representantes de la siempre aguerrida escuela gráfica de la revista.
El trujillano Carlos Bendezú tuvo –y se creó– la oportunidad de fotografiar a los más importantes personajes de la época. Como Jefe de Fotografía de CARETAS se hizo responsable de innumerables portadas, cada cual más memorable que la anterior. Chabuca Granda junto a la legendaria Victoria Angulo. Gamboa, el investigador de la TV, rodeado de modelos allá por febrero de 1986. El noviazgo del entonces candidato a la alcaldía de Lima, Alfredo Barnechea, con su entonces futura esposa, Claudia Ganoza Temple, en 1983. El histórico animador Kiko Ledgard, antes de su caída.
Para sus célebres portadas usó de todo: kétchup, uvas, cruces, vendas. Quienes lo conocen afirman que fue un precursor del photoshop y un experto en el manejo de las luces. Sin perder la curiosidad, últimamente manejaba con solvencia una cámara digital.
Sin embargo, también tuvo la oportunidad de hacer grandes fotos en plena calle. Para muestra la del 26 de diciembre de 1980, cuando algunos perros fueron colgados de postes de luz en la Av. Colmena. Bendezú vivía cerca de la esquina con la Av. Tacna. junto a Cecilia Herrera, su esposa y también fotógrafa de CARETAS. El resto es historia, y por eso algunas de sus imágenes aparecen en los recuerdos de aquellos años de violencia.
La larga lista de divas descubiertas y redescubiertas por el lente de Bendezú merece un párrafo aparte. Olenka Zimmermann, en enero de 1987. María Teresa Braschi, Miss Perú 1984. Amparo Brambilla, con la célebre medalla de Alfonso Barrantes. Leslie Stewart, a sus 19 inocentes años. Susan León, en su mejor momento. Y un largo etcétera que incluye los primeros flashes de Jéssica Newton, Erika Stockholm, Nuria Puig, Paola Enrico, Ingrid Souza, Irina Biffi, Adriana Lindemann y Marcela Mujica de Orbegozo. Siguen firmas.
Quienes lo conocen lo recuerdan siempre con su maletín al hombro. Editaba las imágenes en su mente, pensaba en titulares y tenía el don de la intuición. Instauró un estilo de hacer portadas. Divas o modelos, juegos de palabras, coyunturas complicadas económicamente hablando. Eran los ochenta, claro. El martes 1, día de Todos los Santos, prevaleció finalmente una enfermedad contra la que venía luchando, como siempre había hecho con todos los obstáculos, con tal de seguir obteniendo “la foto”.