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Capote peruano en novillada preferial. Carlos Ramírez “Morenito de Canta” salió por la puerta grande.

La Tarde del Morenito

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“Morenito de Canta demostró algo importantísimo: que el Perú tiene un torero con calidad para ser ídolo”.

Empezó la feria. Y empezó con la tradicional novillada que otras veces la hemos considerado como un aperitivo preferial pero que en este caso fue una auténtica novillada de postín. ¿Y por qué de postín? Pues porque hubo dos novilleros punteros del escalafón y un tercero, peruano, Carlos Ramírez “Morenito de Canta”, que fue la gran sorpresa de la tarde ya que acabó triunfando y acreditándose como un torero de mucho, muchísimo porvenir. Si a esto unimos unos novillos de La Ahumada, colombianos, que conformaron, por su presencia, la novillada más seria y bien presentada que ha salido en Acho en muchos años, no tendremos más remedio que afirmar que éste no fue un simple aperitivo preferial, con novillos renacuajos y toreritos de segunda sino una novillada hecha y derecha que entretuvo muchísimo a la afición digna de ese nombre.

Pero no todo fue un lecho de rosas. Solo hubo dos novillos, el primero y el último, sobre todo éste, repetitivos, noblotes y aptos para el triunfo, a los cuatro intermedios había que haberles dado la lidia exacta y adecuada, haberles podido a través de la construcción de la faena. Y eso es lo que no se hizo. Por eso no son todavía grandes maestros que saben lo que se le tiene que hacer al toro en todo instante. Hubo en muchos momentos deslidia antes que lidia. No acortaron las faenas. El reloj no fue tenido en cuenta. Los novillos-toros, con excepción del último, comenzaron las faenas de muleta con la boca abierta, y eso ni puede ni debe ser. Si al toro le falta largo rato el aire o se raja o acaba defendiéndose.


 


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