Internacional Jefe de las FARC, Alfonso Cano, es abatido.
El Fin de Cano
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Guillermo León Saenz, alias Alfonso Cano, 63, asumió la dirección de las FARC en 2008. |
El viernes 4 de noviembre pasado, en horas de la noche, murió en combate Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, de 63 años y que había sucedido como jefe máximo de las FARC a Manuel Marulanda, Tirofijo, cuando el fundador del grupo armado y líder histórico murió de un ataque al corazón en marzo de 2008. Debe señalarse que la muerte de Marulanda había sido precedida poco antes por la muerte, también en combate, de Raúl Reyes, segundo de las FARC, en un campamento terrorista ubicado en Ecuador, dando lugar a un serio entredicho diplomático entre ese país y Colombia, cuyo Ejército eliminó a Reyes. También es de tener en cuenta que en setiembre de 2010, la ofensiva militar iniciada en tiempos del presidente Álvaro Uribe y de su ministro de Defensa, el actual presidente José Manuel Santos, acabó con la vida de José Briceño, alias “Mono Jojoy”, que era el jefe militar de las FARC. Las duras condiciones a que ha sido sometido el grupo guerrillero han provocado un incremento de las deserciones, lo cual ha reducido sus efectivos de un estimado de 17,000 a los 8,000 que se calculan hoy.
El presidente Santos ha considerado que la muerte de Cano es el más fuerte golpe sufrido por las FARC. Cano había enviado una carta a Santos, días antes de su toma de posesión como Presidente, planteándole la necesidad de terminar con la guerra interna a través del diálogo y la negociación. Hubo esperanzas de que se abriera una nueva etapa en Colombia. Santos puso como condiciones de cualquier negociación la liberación de los numerosos rehenes aún en poder de las FARC, la renuncia a la violencia y la entrega de las armas. Poco o nada se avanzó en ese sentido. Algunos expertos consideran que es difícil que las FARC negocien sobre el cadáver de Cano, el cual tenía un ascendiente que no posee ninguno de los que se mencionan para sucederlo. La Agencia de Noticias “Nueva Colombia”, vinculada a las FARC informó desde Estocolmo que el grupo no renunciará a sus objetivos militares y políticos, pues no es la desmovilización guerrillera la que resolverá los problemas de Colombia sino la solución de éstos, que fueron los que originaron la lucha armada. El presidente Santos ha insistido que no está cerrada la posibilidad de negociaciones en la medida en que las FARC den muestras fehacientes de su voluntad de cumplir con las condiciones establecidas por el gobierno.