Música De giros y milongas. III Festival Internacional Perú Tango aterriza en Lima del 10 al 13 de Noviembre.
Al Son del Bandoneón
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Ezequiel Furgiuele, dueño del restaurante ‘La Patagonia’, junto a bailarina Elizabeth Muñoz. Patagonia, sede de milongas todos los martes a las 10 la noche. |
Antecedentes latinoamericanos y europeos. Expresiones italianas y africanas. Y un clima nostálgico que remite a las calles de La Habana. Se dice que el tango apareció en el Río de la Plata y alrededores en la segunda mitad del siglo XIX, no sin antes hacerse notar en Buenos Aires.
Primaban las grandes oleadas migratorias. El género, novel aún, popular y rechazado por las clases más altas, empezó a sentar sus ritmos en puertos y hasta prostíbulos. Sin dejar de lado la fusión con otras formas musicales como la milonga o el vals, que pronto lo llevaría a asentarse y fijar un género constituido. 40 años después y en la última década del siglo XIX, el tango dejaba de absorber para echar raíces y emanar.
Desde el año 2009, la compañía ‘Continental Tango’, tiene la tarea de deslizar las raíces de dicha corriente musical, enfatizando que el tango es de ritmos y oídos, mas no de nacionalidades. Es así que por tercer año consecutivo, Lima se convierte en la sede del ritmo argentino en el III Festival Internacional Perú Tango.
Y el bailongo arranca así. El 10 de noviembre será la gran apertura, constituida por una puesta en escena con más de 50 bailarines y 10 cantantes de escuelas destacadas en América, Asia y Europa. A las 7:30 p.m. en el auditorio de la Derrama Magisterial (Jesús María). Seguido de ‘La Milonga de Trasnoche’, que exhibirá a bailarines extranjeros en el Club Departamental Tacna a las 9:30 p.m. el mismo día. Los cuatro días de tango finalizarán con una orquesta en vivo en la ‘Milonga de despedida’, el 13 a las 7:30 p.m. Y talleres de tango de salón, musicalidad y escenario que harán que, palabras de Gardel: “gime, bandoneón, tu tango gris”, cobren un sentido muy propio. (Ailen Pérez)