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Opinión

Europa: Locura, Depresión y el Fin de la ‘Dolce Vita’

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Flamante y austero Primer Ministro italiano, Mario Monti, enfrenta tragedia griega del euro desde las antípodas de Berlusconi. Opina el ex ministro de economía Luis Carranza.

“Papandreu está loco y deprimido”, le habría dicho Sarkozy a Obama en la reunión del G20 según el diario Le Parisien, que publicó la filtración del intercambio entre los presidentes, escuchado gracias a un descuido con el sistema de interpretación simultánea1. Papandreu, hasta entonces Primer Ministro de Grecia, había propuesto someter a referéndum las medidas que la Unión Europea (UE) exigía adoptar a los griegos para apoyar su recuperación. El referéndum tenía altísimas probabilidades de rechazar las medidas, por lo cual los líderes europeos y mundiales se inclinaban por el actual proceso, que es democrático “ma non tropo”. El referéndum abría las puertas a que Grecia, cuna de la democracia y en ejercicio de sus métodos, se convirtiera en la tumba de la Zona del Euro.

La idea de Papandreu acabó precipitando su renuncia y la designación de Lucas Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo, como el primer ministro interino que debe conformar un gobierno de unidad nacional encargado de aplicar las medidas que continuarán afectando seriamente a la población: recortes salariales, despidos, modificación del sistema de pensiones y privatización de los bienes estatales. Estas medidas son fuertemente resistidas por la población. Papademos deberá confrontar, además, la espinosa reducción “voluntaria” de la deuda pública por parte de las instituciones financieras para evitar la cesación de pagos. No deja de ser chocante que una parte de esa deuda provenga de la insostenible compra de armamentos a Alemania y Francia por parte de Grecia en el pasado cercano. Los teutones, que hoy sermonean a los europeos del sur, deberían también reconocer su parte en el entuerto.

La elección de un economista vinculado a las instituciones de la UE es también el camino seguido en Italia con el fin de “la dolce vita” que representaron los 17 años de Silvio Berlusconi como Primer Ministro. El elegido es Mario Monti, educado por los jesuitas y en la Universidad de Yale y conocido como “señor NO” cuando, al ser designado comisionado europeo, llevó adelante peleas legendarias contra grandes firmas multinacionales, los bancos alemanes y hasta logró que se impusiera una multa de más de 600 millones de dólares a Microsoft. Fue rector de una prestigiosa universidad italiana y es senador vitalicio. El extremo opuesto a Berlusconi cuya renuncia –después de la aprobación parlamentaria del plan de la UE– fue recibida por los opositores coreando el Aleluya de Händel frente a la TV cuando fue a presentarla al Quirinal. La revista The Economist fue implacable durante años en su crítica a Berlusconi. Los mercados, al final, tuvieron más poder que las urnas y los escándalos sexuales.

Monti deberá confrontar una situación explosiva en la tercera economía de Europa y el cuarto país más endeudado del mundo, con sus 2.6 billones de dólares en el pasivo (el 120% de su PBI). Italia es clave para la supervivencia de la zona del euro y tiene bases más sólidas para superar la pesada carga que dejó Berlusconi. El tiempo, sin embargo, es corto ante los crecientes ataques especulativos contra el país y la pérdida de confianza de los mercados, que llegaron a cargar 7.5% de interés a los préstamos de Italia, lo cual constituye una cifra insostenible. Además de una deuda muy pesada, el hombre más rico de Italia –que nunca adoptó las medidas que lo propulsaron al poder– dejó un país profundamente afectado por la corrupción (23 denuncias judiciales en su contra) y el descrédito de la clase política italiana, conocida despectivamente en el lenguaje popular como “la casta” con un gasto público desbocado, elevada evasión fiscal, un sistema de pensiones abusivo de los “baby-jubilados” y una bajísima productividad laboral. A las reformas laboral, tributaria y del aparato del Estado, debe sumarse la necesidad de adoptar una nueva ley electoral. Sin embargo, Italia cuenta con medios importantes para lograr el crecimiento y competitividad que requiere para salir adelante: una alta tasa de ahorros, un déficit fiscal manejable y una próspera región industrial en el norte. Otra diferencia con Grecia es que Italia es más permeable a los requerimientos de la UE. La gran diferencia se espera que sea el liderazgo que pueda ejercer Mario Monti para hacer honor al mote de “Super Mario”, como fue calificado luego de su participación en la Comisión Europea.

Como puede apreciarse, la tragedia griega se ha convertido en una novela de suspenso. Ante tiempos cada vez más cortos, muchos se preguntan: ¿se detendrá la erosión de la solvencia de los bancos europeos? ¿Podrá jugar el Banco Central Europeo un papel acorde con la gravedad y urgencia de la crisis, convirtiéndose en prestamista de última instancia? ¿Se animarán los alemanes a superar su trauma colectivo contra la inflación y la emplearán un poco para combatir la recesión y el desempleo? ¿Se frenará el contagio y se evitará que afecte la endeble recuperación de la economía estadounidense, arrojándolo en otra recesión? ¿Superará Francia el peligro que la acecha de seguir a Italia? De estas cuestiones depende la supervivencia de la zona del euro, lo cual aparentemente solo puede lograrse con un audaz salto adelante en materia de integración económica, financiera y política. (Luis F. Jiménez)

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1 La incontinencia verbal de Sarkozy incluyó la calificación del Primer Ministro Israelí como “mentiroso”.

El Mundo al Revés

Si el Perú fuera parte de la Zona Euro sería rey.

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La prima de seguro por moratoria de los títulos soberanos (CDS, por sus siglas en inglés) del Perú es apenas de 160 puntos o 1.6 por ciento, tasa muy por debajo que los países de la Zona Euro con excepción de Alemania y el Reino Unido (ver cuadro). Encabeza la lista negra europea la atribulada Grecia con un escalofriante 5706 puntos o 57 por ciento. Eso significa que la prima de seguro por un bono griego de 100 euros es 57 euros. No es casual que el paquete de rescate financiero de Grecia aprobado por Bruselas, y puesto en entredicho tras la convocatoria de un Referéndum, ofreciera una “quita” de la deuda del 50 por ciento. Pero Grecia es un caso cerrado. El riesgo de un colapso sistémico de la Zona Euro se focaliza ahora en Italia, donde la prima del CDS saltó a 7.4 por ciento el miércoles 9, antes de retraerse a 5.69 por ciento al día siguiente tras la dimisión del Primer Ministro Silvio Berlusconi y el reemplazo del controvertido “Caimán” por Mario Monti. Que una economía emergente como la peruana tenga una CDS tanto mejor que las potencias industrializadas es un elocuente indicador del julepe financiero.


 


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