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Historia El mayor carnicero de los mares en la historia fue hallado en las costas iqueñas. Aterrador vistazo al Livyatan melvillei, ballena peruana.

El Depredador de Ocucaje

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La ancestral criatura tenía dos filas de dientes en las fauces y se alimentaba de otras ballenas, como la barbada.

Enorme, ancestral y aterradora: todos los adjetivos, todas sus letras. Tarjeta de presentación menos escandalosa, por otro lado: especie básica, cachalote; tamaño, 18 metros de largo; cráneo, medida de 3 metros o cabezón; dentadura, suavecita nomás: dos filas de dientes arriba y otras dos abajo, los mismos que alcanzan diámetros de 12 centímetros y longitudes de hasta 36 cm (como para embutirse en un par de bocados a alguna poco afortunada ballena barbada). O, simplemente, el leviatán, monstruo marino no bíblico, pero sí antediluviano y de pasaporte peruano.

Ni más ni menos, la ballena prehistórica en cuestión, que data de hace unos 12 millones de años atrás y que responde al nombre científico de Livyatan melvillei (en honor tanto a la mítica bestia señalada por la cultura hebrea como al escritor de Moby Dick, Herman Melville), se trató del mayor depredador marino de la historia y cuyos restos fósiles fueron hallados en 2008 en el desierto de Ocucaje, Ica. Pero recién desde el 4 de noviembre último, tras arduas investigaciones llevadas a cabo por paleontólogos de los Museos de Historia Natural de Lima, Róterdam, Pisa, París y Bruselas, se abrió finalmente la exposición de los hallazgos y reconstrucción de la especie al público en el Museo de Historia Natural local.


 


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