Televisión
La Perricholi: Las Escenas Censuradas
La presión de la asociación Valores Humanos provocó una multa de US$ 4 mil por parte de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión del Perú. América Televisión recortó su propia serie, bajo el argumento de que eran escenas subidas de tono para un horario de protección al menor. Un baile con tensión homoerótica entre el coreógrafo Mathías Baquíjano y José Estacio. Manolín, quien quiere dejar los hábitos. Una dama casada que escribe poesía erótica. Nada que supere en osadía a los ajos y cebollas de Cipriani o a la boda de Susy Díaz. Aquí, los guiones prohibidos ilustrados por el caricaturista Jorge Ramos.
Las Gárgolas
(Escena 14, día 95. Interior cocina convento).– Sor Lucía: Por respondona e insolente, después del Ángelus te encargarás de limpiar el refectorio, fregar los pisos de la zona de aseo y regar los jardines.
¿Tienes algún otro reclamo?
Mariana: (GLUP) No, ninguno. (SUSPIRA) ¿Es así con todas las monjas?
Sor Tadea: Agradece que ahora las reglas son más suaves. Cuando yo profesé, tuve que hacer de albañil y construir el pabellón nuevo.
Sor Lucía: Sor Aurora, te recuerdo que cometiste una falta gravísima al huir del convento agrediendo a Sor Tadea. Solo por eso debimos expulsarte. Somos muy generosas, ¡pero no abuses!
Mariana: Entiendo,
sí. No seré… abusiva.
Dios me libre.
El Cimarrón
(Escena 16, día 98. Interior barbería).– Fígaro: Aunque sea fuera de la ley y el sistema
virreinal, él ya conquistó su libertad.
Petronila: ¡Le das la razón! (SUFRE) Viviendo en Lima, podría ayudar mucho más a los nuestros. Aprendería a leer, a escribir, ¡a educarse, y luchar para algún día termine la esclavitud maldita!
Fígaro: Pero en el quilombo conservan la cultura de sus ancestros. Mantienen sus raíces africanas, se preocupan de no olvidar su sabiduría, sus costumbres. Y eso también es importante, morena mía. Es muy importante, para cuando tu raza sea libre. Hay que saber de dónde se ha venido, si se quiere llegar a alguna parte.
El Baile
(Escena 5, día 94. Interior sala casa La Alameda).– Micaela: Manucho,
¿no te gustó?
Amat: No me convence
ver negros y mulatos bailando danzas de blancos.
Micaela: Pues qué bueno fuera que los blancos tuvieran esa gracia.
Amat: Miquita,
sabes a lo que me refiero. Es… bizarro. Extraño.