Historia El dilema de la vicepresidencia: entre la decoración o la gloria.
Segundos con Primera
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Cusqueño Serapio Calderón asumió presidencia al morir Candamo. Chehade, cargo a cuestas. |
El tercer presidente de EE.UU., Thomas Jefferson, solía calificar el cargo de vicepresidente de la república como de una “miseria esplendorosa”.
“Claro, porque se trata de una función que conlleva los halagos de las alturas, algunas prebendas propias del mando y la casi total carencia de poder político”, escribió Harold Forsyth en CARETAS 1413.
El Perú es probablemente el único caso en América Latina en el que la tradición republicana exige la presencia de dos vicepresidentes, el primero y el segundo. En el resto de la región han optado por prescindir de esa función meramente decorativa.
Pocos han sido los casos de vicepresidentes que han pasado a la historia. Por ejemplo, el general Pedro Diez Canseco asumió la presidencia al morir el mariscal Miguel San Román, mientras el primer vicepresidente, Juan Antonio Pezet se encontraba en Europa, en abril de 1862.
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Diez Canseco, llegó a la presidencia en 1862. |
La historia no acabó ahí. En 1865, Diez Canseco se plegó a la triunfante revolución en contra del tratado de Paz con España Vivanco–Pareja, que derrocó a Pezet y catapultó al poder a Mariano Ignacio Prado, quien asumió poderes dictatoriales. En 1867 estalló nuevamente la revolución en Arequipa en contra de la Constitución Liberal, regresando Diez Canseco a Palacio entre enero y agosto de 1868, hasta que fue sucedido democráticamente por José Balta.
El general Diez Canseco fue abuelo de Fernando Belaunde Terry y del actual congresista SN Martín Belaunde, presidente de la comisión de Fiscalización del Congreso; y tatarabuelo de los hermanos García Belaunde, José Antonio y Víctor Andrés.
Otro vicepresidente en saltar a la palestra fue Luis La Puerta, quien asumió la presidencia el 18 de diciembre de 1879, día en que el presidente Mariano Ignacio Prado lidiaba bártulos para iniciar su controvertido viaje a Europa. El flamante inquilino de palacio duró pocos días antes de ser defenestrado por Piérola.
A su vez, cuando el presidente Remigio Morales Bermúdez es asesinado, es sucedido por el segundo vicepresidente Justiniano Borgoño.
A principios de este siglo, el cusqueño Serapio Calderón reemplazó al presidente Manuel Candamo, quien también falleció durante su mandato.
En el siglo XX a ningún otro vicepresidente le tocó vivir peripecia semejante.
Por el contario, la historia de las vicepresidencias está salpicada de celos y pugnas con el mandatario de turno, y de renuncias oportunas.
En el 2004, Raúl Diez Canseco, primer vicepresidente de Alejandro Toledo renunció al cargo al ser denunciado por conflicto de intereses.
En 1973, Spiro Agnew, vicepresidente de Richard Nixon, reconoció haber recibido sobornos y dimitió al cargo. Nixon designó vicepresidente a Gerald Ford, quien se convirtió en inquilino de la Casa Blanca tras la dimisión de Nixon por el caso Watergate.
También dimitieron al cargo de vicepresidentes Kevin Casas en Costa Rica en 2007 por escándalo electoral; Ramón Carrizales en Venezuela en 2008, “por razones estrictamente personales”, aunque no se descarta haber sido víctima de Hugo Chávez.