Entrevistas El compromiso filial de Fernán Altuve, tarea que definió su vida política.
‘La Camisa del Hombre Feliz’
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Fernán Altuve nació en Lima en 1968. Cuando tenía tres años, en 1971, su familia emigró a Portugal a raíz del gobierno de Velasco. |
Fernán Altuve (43) ex congresista del fujimorismo, entró en la política de refilón, ya que obtuvo el carné del partido al seguir el consejo de De la Riva Agüero y por simpatía familiar (es nietastro de Martha Hildebrandt) le puso mayor empeño al asunto. Es un hombre mediático y que cae muy simpático a la gente entre otras cosas gracias al apelativo de “Huevo duro” que le puso Jaime Bayly. Es un jurisconsulto que da la impresión de ser un hombre feliz (así lo estima la gente) y esto me recuerda un célebre cuento del padre Coloma “La camisa del hombre feliz”, en que resulta que cuando el Rey buscaba al hombre más feliz del reino se encontró “con que el hombre feliz no tenía camisa”. Y es que este hombre feliz (Fernán Altuve) ha llevado a cuestas y “en silencio” la tragedia de ver morir lentamente a su madre con una enfermedad cruel como es el Alzheimer. La cuidó durante 17 años (entre los 20 y los 37) con gran devoción y entrega hasta su último suspiro. Luego no es oro todo lo que reluce. Hay vidas ocultas. Hay dolores insospechados. Hay tragedias que no se ven pero que marcan. Últimamente, al ser vocero de Keiko Fujimori, ha tenido una presencia mediática muy grande. Ahora, frente a mí, en el restaurante Costa Verde donde le hago esta entrevista se me aparece como un hombre llano, muy sincero y hasta jovial, con ideas históricas, sobre el origen de la República peruana, absolutamente insólitas para mí. Conózcanlo mejor. Lean, lean lo que viene a continuación.–¿De dónde procede su familia?
–Mi abuelo, Leonardo Altuve Carrillo, era venezolano y llegó al Perú en el 50 como embajador del Presidente de Venezuela Marcos Pérez Jiménez, y estuvo aquí dos años, volviendo a su tierra en el 52, donde se divorció de su esposa. Volvió en el 60 y se casó con Martha Hildebrandt, a la que conocía y había hecho buena amistad con ella en el período anterior que estuvo aquí como embajador. Con mi abuelo llegó al Perú mi padre Fernán Altuve Febres Cordero, también venezolano, aunque había nacido en Roma.