sábado 16 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2209

01/Dic/2011
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre DebateVER
Acceso libre Cade 2011VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Acceso libre Alfredo BarnecheaVER
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Suplementos
Acceso libre Inf. ChinaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Autos Cómo la innovación empresarial nipona llevó a fraguar la tecnología que hizo posible el Lexus LFA traído especialmente para la CADE.

Fierro Forjado

4 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Patrick Huggard- Caine, de Toyota, revelando joya de la familia antes de su traslado al Cusco.

Nacía la Revolución Industrial y los trabajos manuales se reemplazaban por la industria. Por un lado, las bases sólidas industriales de Gran Bretaña; por el otro, el atraso de Japón, entre otras naciones de Europa y América del Norte. El gobierno japonés hacía un llamado a los jóvenes a concebir prometedores inventos que puedan impulsarlos hacia el ansiado desarrollo.

Kiichiro Toyoda (1894/1952) atendió al llamado. Hijo de carpintero y tejedora, veía a su madre tejer un telar todas las noches e ideaba posibles mejoras. Durante años, pasó de desarrollar un telar semiautomático, a uno automático y luego formar una pequeña empresa de telares. Fue la crisis de Japón la cual lo obligó a vender la patente del telar a una empresa británica, que le pagó un millón de yenes (12 mil dólares en la actualidad) y, acto seguido, su madre depositaba todo el dinero y esperanza en él para que cumpla su sueño: fabricar el primer auto japonés. Kiichiro fue hasta EE.UU. a aprender el proceso de producción en la mejor industria automotriz y lo demás es historia. En setiembre de 1933 nacía Toyota Motor Corporation.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista