Internacional Presuntas irregularidades en elecciones nicaragüenses vuelven a poner a la OEA contra las cuerdas.
La Tercera de Ortega
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Ortega, de sandinista a “bolivariano”, ganó con holgura pero enfrenta protestas. |
El 6 de noviembre pasado tuvieron lugar en Nicaragua las elecciones presidenciales que culminaron con la victoria oficial del actual presidente Daniel Ortega con el 63% de los votos, derrotando al candidato liberal Fabio Gadea, que obtuvo el 32%. Las cifras oficiales parecerían contundentes si no fuera por las graves denuncias de irregularidades planteadas antes, durante y después del acto electoral. También fue grave la reacción del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Miguel Insulza, quien afirmó que, gracias al acto electoral, Nicaragua avanzaba “hacia la democracia y la paz”.
De las denuncias que precedieron al proceso electoral, la más seria da cuenta que la Constitución de Nicaragua (artículo 174) prohíbe la postulación inmediata como es el caso de Ortega. La Corte Suprema de Nicaragua, sin embargo, resolvió que esta disposición no era aplicable a Daniel Ortega. Sobre esa base, el Consejo Supremo Electoral aprobó la postulación de Ortega. Conocida es la capacidad de movilización del Frente Sandinista al que pertenece Ortega y la división del Partido Liberal que postuló a Gadea, gracias a las maniobras de Arnoldo Alemán, ex presidente liberal con graves acusaciones de corrupción y que facilitó la elección de Ortega en 2006 y que ahora repitió la maniobra. Debe recordarse que Ortega fue presidente luego de la victoria sobre Anastasio Somoza en 1979 hasta que fue derrotado en 1990, en unas elecciones históricas, por doña Violeta Chamorro. En su reencarnación actual, Ortega ha emergido como un bolivariano, gracias al apoyo de Hugo Chávez, que viene financiando su campaña.