Efemérides Los cien años de Jorge Alberto Negrete Moreno, el ídolo mexicano que conquistó, entre otras, a María Félix.
Jorge Negrete: El Charro Inmortal
El carismático actor y cantante Jorge Negrete, ícono del cine y la música popular de nuestro continente, festejó el 30 de noviembre cien años de su nacimiento que se verificó en la ciudad de Guanajuato, México. Su bien timbrada voz de barítono y una prestancia física poco común entre los artistas de su generación lo ubicaron rápidamente entre los ídolos más amados de toda Hispanoamérica y con el paso de los años se ha convertido en uno de los artistas símbolos que, especialmente en México, el público sigue adorando y recordando en cada aniversario de su nacimiento y de su muerte.
Negrete es una de las columnas sólidas de la llamada “Época de Oro” del cine mexicano. Algunos de sus gloriosos colegas, que formaron también parte de este período, como Mario Moreno “Cantinflas”, Libertad Lamarque, Arturo de Córdova y Dolores del Río ya cumplieron sus centenarios y fueron homenajeados como corresponde a su categoría de “monstruos sagrados”. Esta vez es el turno del charro cantor que antes de ingresar a la canción y al cine tuvo un paso fugaz por el Colegio Militar y luego un intento de dedicarse al canto lírico gracias a un brillante registro de barítono que lo animó a ingresar al difícil mundo de la ópera. Su primer nombre artístico fue el de Alberto Moreno que en realidad corresponden a su segundo nombre y a su segundo apellido, y su primer maestro de canto fue José Pierson. Desalentado del mundo de la ópera que no le brindaba grandes satisfacciones pasó a la radio y al teatro como cantante popular. Acto seguido en 1935 viajó a los Estados Unidos donde impactó por su estampa y elegante fraseo al cantar. A su retorno a México debutó en el cine con el film “La madrina del diablo” y poco a poco fue creándose un espacio en la comedia ranchera donde su único rival era el famoso Tito Guizar de características muy parecidas a las suyas. Decían que en sus primeras películas como “La valentina” (1938), “Perjura”, “Juan sin miedo”(1939), “Así se quiere en Jalisco” (1941) y otros, no hacía más que interpretarse a sí mismo: valiente, honesto y al mismo tiempo enamoradizo y aguerrido.