Vida Moderna Homenaje a los muertos vivientes en marcha zombi que volvió a tomar las calles de Lima con el Zombie Walk 2011.
El Gran Paso Macabro
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Grito mortal. El Zombie Walk partió el pasado sábado 26 del Parque Matto de Turner en Miraflores, para recorrer luego las avenidas Pardo y Arequipa con fines benéficos para los enfermos de cáncer. |
Muy a tono con el reciente estreno de la segunda temporada de la exitosa serie televisiva The Walking Dead, el Zombie Walk Lima 2011 se realizó el pasado sábado 26 en todo su esplendor macabro. La dudosa estética zombi paseó por la Avenida Arequipa sus pasos arrastrados y manos crispadas, hermanándose con similares recorridos de otras capitales latinoamericanas.
Inmisericorde para muchos, tal manifestación de homenaje fúnebre, sin embargo, tuvo su lado amable: recolectar alimentos para los enfermos de cáncer del Albergue Señor de la Divina Misericordia. Además, claro, de otros menesteres non sanctos como la elección de Mister y Miss Zombi.
El fanatismo por los muertos vivientes, no obstante, no es algo de reciente factura, sino que se remonta, por ejemplo, en el plano literario hasta las historias del viejo Edgar Allan Poe, quien en su relato “La caída de la Casa Usher” ya apelara, en 1839, al horroroso levantamiento de los muertos. Encanto zombi que también alcanzara luego a H.P. Lovecraft con su novela “El caso de Charles Dexter Ward” (1927), en el que se refiriera a la diabólica reanimación de la sombra de los muertos; al argentino Manuel Puig y aquel entremés cinéfilo dedicado al vudú y los zombis dentro de su novela El beso de la mujer araña; además, claro, del antiquísimo Paul-Alexis Blessebois, quien en 1697 publicara su obra “El zombi del Gran Perú”. ¿Alguien dijo Chehade? De ahí, al “Thriller” de Michael Jackson, solo un paso. Sin olvidar, claro, el aporte del celuloide al tema con los filmes de George Romero, director de culto perpetrador de obras como La noche de los muertos vivientes, género zombi que luego llegara hasta la parodia con películas como Zombieland, en la que un disparatado Bill Murray aparece actuando de sí mismo en un mundo colapsado en el que ha aprendido a sobrevivir con la mejor interpretación de su vida: actuando de zombi para despistar a los verdaderos muertos vivientes.
¿La receta para crear su propio zombi? El principio científico de la zombificación, según la escuela haitiana, radicaría en la macabra combinación de dos componentes químicos: la tetrodotoxina (hallada en el pez globo que nada en las aguas del Caribe y el Japón), que sería la responsable de generar en el “paciente” un receso de sus signos vitales que lo colocaría en un estado similar a la muerte que lo llevarían a la tumba, de la cual algunos días después sería extraído para ser esclavizado gracias a la ingesta de psicofármacos que lo mantendrían en fatal estado de letargo. Ya se sabe: no intentarlo en casa.
El zombismo, sin embargo, no sería coto exclusivo de sofocos caribeños, sino también de la mismísima historia patria peruana, tal cual lo demuestran en clave de humor los autores de la web Valhalla, cortesía de La Mula, a través de la cual uno puede acceder a información fundamental acerca de la manera adecuada de eliminar un zombi (perforándole el cerebro), de los ejércitos de zombis del independentista San Martín, de los planes de Chávez para zombificar a la población venezolana; de las encarnizadas luchas con los ejércitos zombis en la Guerra con Chile; de la estrategia de Abimael Guzmán para ampliar sus huestes al esparcir el virus del zombismo en pueblos enteros del Ande para así lograr su apoyo; y hasta del influjo zombi en la filosofía nacionalista de Humala, pues “la conversión al zombismo representaría el comunismo perfecto, en el que las barreras entre clases sociales se eliminan”. Todo cobra sentido. (MDP)