Actualidad Detrás de la guerra entre los asesores que ocupan Palacio.
Todos los Hombres del Presidente
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Adrián Villafuerte, asesor presidencial en materias de Seguridad, acusado por Tapia de “destruir” Partido Nacionalista. |
¿Quién es Barrabás? ¿Quiénes conforman "el eje del mal"? Si los Consejos de Ministros no se realizan regularmente y se han suspendido los Acuerdos Supremos (despachos con los ministros), ¿Humala gobierna con Favre y Villafuerte (foto)? Trinos y truenos entre los asesores que ocupan Palacio.
Se acabó la primavera”, reconoce con una pizca de humor negro un conocedor de los movimientos palaciegos. Allí, desde la Plaza de Armas, se divisa toda la Casa de Pizarro.
El encontrón entre los operadores políticos de Palacio y la conexa Presidencia del Consejo de Ministros alcanzó su ebullición durante el reciente viaje del presidente Ollanta Humala a Honolulú, con motivo de la cumbre del foro APEC.
Entonces, según otra versión proveniente de los asesores de la PCM, Humala decidió decretar el Estado de Emergencia para suspender las garantías constitucionales con la mecha antiminera ya prendida en Cajamarca, Apurímac y Moquegua. El premier Salomón Lerner, que se encontraba negociando en esta última región, lo persuadió por vía telefónica, como también el ministro del Interior, Óscar Valdés, que estaba en Andahuaylas. El Presidente también tenía bajo la manga suspender el canon minero, vía decreto supremo, a las regiones donde persistieran las protestas.
Carlos Tapia se desempeñaba hasta la semana pasada como asesor en temas de seguridad de la PCM. Insistió en saber quién “malinformaba” al mandatario. Por entonces, en los pasillos anexos a Palacio se bromeaba, medio en serio, con el “eje del mal” para referirse a los asesores presidenciales Luis Favre y Adrián Villafuerte, además del jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), Víctor Gómez Rodríguez. Entrevistado en El Comercio, Tapia los llamó “el trío de la muerte”. La carátula de CARETAS 2207 ya había llamado la atención sobre el papel de Favre.
Los apodos, por cierto, son disparados de ambas trincheras. Los que se mueven en Palacio llaman a Lerner “Barrabás” porque ha juntado a todos los malos.
En su condición, Tapia recibía todas las mañanas el reporte proveniente de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). El lunes 21 ya no lo tuvo en su escritorio. Tres días más tarde, según cuenta en su carta pública a Lerner, la jefa del gabinete de asesores de la PCM, Cecilia Israel, le dio el encargo del premier “para que se me pidiera mi renuncia al cargo de asesor político que tú tan gentilmente me ofreciste”.
Tapia continúa: “También se me ha comunicado que esta orden acompañada del ‘se va él o te vas tú’ ha venido del propio presidente Ollanta Humala. Y que la razón última de este despropósito se justificaría por las opiniones que ofrecí en la entrevista a Ideeleradio el martes 22 en la radio San Borja acerca del conflicto minero de Cajamarca. Estoy seguro que el Presidente no escuchó la entrevista y que se dejó llevar por quienes están acostumbrados a sembrar cizaña para dividirnos”.
Tapia alude a que sus declaraciones fueron alteradas en las transcripciones entregadas a Humala. En verdad, la entrevista fue relativamente inocua.
En cambio, el 6 de noviembre le advertía a La Primera que “la derecha está actuando para hacer que el gobierno se aísle de los sectores progresistas, para que ella sea la que domine la escena pública del Ejecutivo”.
Conflicto en Inteligencia
La alineación del “eje del mal” pierde de vista que Villafuerte y Gómez Rodríguez mantienen una relación de rivales. El segundo, capitán EP retirado, amigo y promocionario de Humala, laboró en Southern y Antamina. Una temprana crisis lo vio enfrentado a Villafuerte, que buscó imponer a personal cercano a él en la DINI (CARETAS 2194). Al final, y luego de un conato de renuncia, Humala le ratificó su confianza en una decisión con la que también parecía buscar establecer un contrapeso de poderes. Humala y Gómez Rodríguez despachan diariamente por medio de un teléfono encriptado.
Mientras tanto, el coronel retirado Villafuerte, instalado en Palacio, se dedicó a reforzar su parcela de poder. En setiembre visitó por lo menos en dos oportunidades la sede de la Dirandro, en San Isidro, y recibió información detallada sobre el ‘Programa Constelación’ de interceptación telefónica legal (CARETAS 2202).
Atentos observadores llaman la atención porque los Consejos de Ministros no se realizan regularmente –en Palacio lo atribuyen a los vaivenes de la coyuntura– y que se han suspendido los Acuerdos Supremos, que son los despachos semanales de uno a uno que el Presidente de la República mantiene tradicionalmente con los ministros.
“¿Con quién gobierna el Presidente entonces?”, se pregunta preocupado un amigo de los muchachos que aún integran la zurda de Siomi. “¿Con Favre y Villafuerte?”.
El premier se debió tragar el sapo de la salida de Tapia. Pero algún descontento debió expresar cuando, el lunes 29, declaró que no sabía quién le pagaba a Favre, ya que no es funcionario público.
Lerner ha fungido de fiel de la balanza en el gobierno de la gran transformación. “Es el artífice de cómo manejar esta concertación”, declaró sobre él Tapia en octubre último. Su desempeño ha tranquilizado al empresariado, pero al mismo tiempo aglutina a los elementos de izquierda que acompañaron a Humala en su gesta electoral. Cuando personajes como Félix Jiménez, y después Kurt Burneo, perdieron peso ante la designación de Luis Miguel Castilla en el MEF y la ratificación de Julio Velarde en el Banco Central de Reserva, fue Lerner quien los convenció a mantenerse. Al mismo tiempo, cuando la noche del martes 29 se anunció la suspensión del proyecto Conga (ver nota aparte), Lerner se esforzó en buscar réditos para el gobierno y una supuesta nueva forma de negociar con las empresas extractivas.
Por su parte, a los ojos de la pareja presidencial, Favre fue vital para “aggiornar” al candidato Humala, que ganó desde el centro y no desde la ultraizquierda que ahora el argentino le enrostra a Tapia en la guerra que ambos libran por twitter (ver recuadro). Hechas las sumas y las restas, resulta obvio que los consejeros de Humala siguen una línea más pragmática y cercana a la inversión para sofocar los conflictos sociales, mientras que el ala izquierda de la PCM complejiza mucho más las controversias.
Hasta ahora Humala parece inclinarse más a un lado. Pero incluso quienes colaboran con él consideran que al Presidente le falta desarrollar como presidente sus matices de candidato.
Trinos y Truenos
La guerra de twits entres Carlos Tapia y Luis Favre se prolongó a esta semana. En el círculo de Palacio se llama la atención porque el asesor de imagen presidencial, que hasta ahora guardó un perfil discreto, se ha convertido él mismo en un actor político. Favre, que suele participar en reuniones con Humala y los parlamentarios, hace gala de un estilo que no es el más contemporizador. “Por más brasileño que diga ser, sigue siendo argentino”, apunta con una sonrisa alguien que lo ha visto en acción.