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Opinión “Sobre Marco Arana no sé qué pensar, quizás la ponderación y el tino se le fueron con el alzacuello…”.

Bienes Limitados y Perros

LIMA, 2 DE DICIEMBRE DE 2011

Mi amiga la restauradora cruza la Plaza de Armas de Cusco en plena manifestación de protesta. Hombres, mujeres y niños de traza urbana encabezan una marcha bastante nutrida y virulenta; más atrás van grupos de campesinos, de Quispicanchis sobre todo. Mi amiga, curiosa y con un pasado político bien potente, tiene ojo para ver pero aun así no logra entender contra qué es la movilización, y las pancartas llevan mensajes lo suficientemente generales como para desviarla. Se acerca entonces donde una señora campesina, casi una anciana y le pregunta, en quechua: “mamita, ¿por qué estás protestando?”. La mamacha, irascible, levanta el puño y le responde en castellano: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”. Mi amiga la restauradora sigue su camino, la espera en su caballete una Inmaculada de manto celeste Luca della Robbia, ella sospecha que salió directamente de la mano de Bernardo Bitti.

No comparto la idea facilista de que la gente está siendo manipulada para salir a las calles a protestar, con una fuerza, intensidad y radicalismo que no veíamos hacía tiempo. Nadie necesita ser manipulado para expresar su ira porque otro se está llevando la parte que le corresponde. Alguna vez leí un tratado de un antropólogo japonés donde se sostiene que en sociedades agraristas e incluso periurbanas marcadas por la carencia, los individuos piensan que los bienes materiales que existen gracias a la naturaleza son lo único que hay, que el ser humano no puede generar riqueza y por tanto eso que hay debe pertenecer por igual a todos. Cuando uno de los integrantes de esa sociedad tiene algo más, es porque hay otro que tiene algo menos. Los bienes son limitados, nadie puede poseer más que el otro, nadie puede crear nuevos bienes.

Vamos a Cajamarca. Gregorio Santos no es trigo limpio, hay que investigar cómo se maneja el tráfico de terrenos en las proximidades de la ciudad para que surja un culebrón de esos, en el que el Presidente Regional aparecerá de cuerpo entero. Otro presidente, el del Frente de Defensa Ambiental, Wilfredo Saavedra, tiene su propia agenda, siente que llegó la ansiada hora de la toma del poder. Sobre Marco Arana no sé qué pensar, quizás la ponderación y el tino se le fueron con el alzacuello. Pero voy a que ni unidos los tres reunen la capacidad para manipular por tantos días a una población regional entera. Hay, entonces, un factor allí, innominado, fantasmal y omnipresente como un gas, que hace abominar a la minería y desata durísimas pasiones contra el modelo capitalista. ¿SI? ¿No será más bien contra la representación del modelo capitalista en Cajamarca?

La inserción social de Yanacocha en Cajamarca desde el primer momento fue desastrosa. Los ejecutivos de la minera se instalaron en la ciudad y crearon sus ghettos, sus calles y sus privilegios. Con el tiempo, en lugar de mejorar esa pésima relación, la fueron empeorando. Luego vino Alan a decirle al ofendido que era un perro impidiendo la generación de riqueza. Y su amigo Roque Benavides insiste en que esos perros serán los culpables de que el Perú entre a la licuadora de la crisis mundial, justo cuando estábamos a punto de escapar de ella gracias a su empresa. Hay que sumar a lo anterior el run run que corre por todo el Perú según el cual si tú te opones a la minera y la botas de tu territorio, al poco tiempo estarás sacando oro de debajo de tu cama con tus propias manos y tu propio mercurio. Acá no hay buenos, acá no hay malos. Hay acá desconcertadas gentes que no saben qué hacer con sus propios intereses, porque estos son absoluta y totalmente propios. Y los intereses de unos son tan discrepantes de los de los otros que al final se terminan pareciendo demasiado en eso de no querer ceder a las ideas de poder, dominio y hegemonía. Esta vaina no tiene salida, al menos entre las conocidas. (Escribe: Rafo León)


 


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