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Historia El asesor Luis Favre actualiza la historia de los consejeros políticos en el Perú. Y el poder oculto del ruso Rasputín, el francés Fouché y el argentino López Rega.

Os Conselheiros

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Ex trotskista, 5 matrimonios, polémico asesor. Ego argentino, escala brasileña y racionalidad francesa de Favre.

Los asesores de presidentes o gobernantes no son una maligna invención de Montesinos, como algunos pudieran creer. En el Perú se tiene registro de ellos desde el virreinato. El historiador Eduardo Torres Arancivia lo certifica en su libro “Buscando un rey. El autoritarismo en la historia del Perú. S. XVI-XXI” (PUCP, 2007). Allí se señala que hubo perdurables como José de Cáceres y Ulloa que, nombrado en 1620, sirvió durante casi medio siglo a diferentes virreyes. Hubo notables como Pedro de Peralta y Barnuevo (1654-1743), quien ganó fama y prestigio como asesor del Marqués de Castell dos Rius. Y hubo otro que fue bisagra entre el virreinato y la república: Hipólito Unanue. Como asesor del virrey Joaquín de la Pezuela asistió a las conferencias de Miraflores con San Martín (1820). Luego firmaría el acta de independencia y sería nombrado ministro de Hacienda por el libertador argentino. Más tarde Bolívar lo nombraría ministro de Relaciones Exteriores.

En el siglo XX estos personajes alcanzarían “picos de estulticia”. Ejemplo es Germán Leguía y Martínez, quien luego del golpe de estado de su primo Augusto B. Leguía (1919) “persiguió, encarceló y exilió a los enemigos del régimen. No tuvo reparos en desacatar los dictados del Poder Judicial (…), cerró diarios poco proclives a ensalzar al presidente y violentó en múltiples ocasiones la inmunidad parlamentaria”, señala Torres Arancivia.


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