Cultural Literatura llevada al cine. Director de Millenium 2 no se hace el sueco.
Ángel Exterminador
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Las apariencias engañan. Lisbeth Salander empuña el arma pero es la buena de la película. |
Ante los ojos de Lisbeth Salander (Noomi Rapace) el mundo se muestra impuro, pues campean la corrupción y los abusos sexuales. Y aún más impuro es que la acusen de haber matado a dos colaboradores de la revista Millenium, quienes investigaban sobre el comercio sexual en Suecia. Lisbeth está no habida y solo el editor Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) cree en su inocencia, a pesar de enterarse de nuevos datos sobre la estancia de nuestra hacker favorita en sanatorios psiquiátricos desde los 12 años.
Vargas Llosa llegó a afirmar que el fenómeno literario Millenium prueba que la novela es el género impuro por naturaleza, pues esta puede ser formalmente imperfecta y, al mismo tiempo, excepcional. Algo similar ocurre con sus adaptaciones fílmicas, según el cristal con que se mire: los puristas del cine arte dirían que su esencia bastarda y masiva las empuja a una factura televisiva, y los interesados del gran público estarán ansiosos en conocer el desenlace pese a no engancharse con todas las sub-tramas, más aún en esta secuela, menos intensa que la primera y con conflictos menos potentes. Pero no importa: la dirección de Millenium 2 respeta su temática adulta. Las escenas sexuales y las muertes golpean, y si algún espectador percibe que el relato, por ratos, avanza por inercia, ahí está Noomi Rapace para maquillar el asunto y capturar la atención, siempre enigmática como el dragón tatuado que su personaje luce en la espalda, para demostrarnos que en la gélida Suecia un ángel exterminador es capaz de expresar humanidad. (José Tsang)