Entrevistas Gitana de sangre y pulso, peruana por convicción, Leo Amaya y el insólito relato de su linaje artístico.
El Temperamento de Leo
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Leo (49) nació en el Perú por casualidad. Su madre –la bailaora María Amaya, estaba de gira por estas tierras cuando ella llegó. Y se quedó. |
La raza gitana es una raza itinerante de por sí y se sabe que partió hace más de diez siglos de la India, del Punjab y poco a poco fue penetrando en Occidente por dos grandes vías. Por la vía norte para acabar formando los bolsones de raza gitana de Yugoslavia y Hungría (Recuerden las películas del fantástico director de cine Emir Kusturica: “Tiempo de gitanos”, 1989, “Underground”, 1995, ambas premiadas en Cannes, y “Gato negro, gato blanco”, 1998, León de Plata del Festival de Venecia, donde describe maravillosamente el alma gitana y su vida hasta en los detalles más nimios). Por la vía sur llegaron a Egipto y norte de África penetrando en el siglo XV en España. La raza gitana o calé española domina como nadie el baile, la música y el cante jondo andaluz. La dinastía flamenca de los Amaya es importantísima y señera en la cultura gitana. Leo Amaya (49) nació en el Perú y se quedó siempre aquí amándolo con pasión, esa pasión que ella destila a chorros y que ha podido comunicar a todos los peruanos que han tenido la suerte de verla y escucharla. Una cuña itinerante de los Amaya enquistada en el Perú. Maravillosa mujer de una belleza árabe-andaluza que tiene su propio dejo y que nos habla ahora con la más absoluta y temperamental sinceridad. Escúchenla hablando conmigo desde el restaurante Costa Verde.–¿Por qué se quedaron los Amaya en el Perú?
–Soy hija de Jorge Tomes, llamado “El moro”, hijo de palestinos y nacido en Argentina y de María Amaya, nacida en Barcelona, gitana de padre y madre, de pura cepa, y hermana menor de mi tía Carmen Amaya, la más famosa “bailaora” de flamenco de todos los tiempos. Estoy muy orgullosa de pertenecer a la dinastía de los Amaya, que durante generaciones se han dedicado al flamenco puro.