Tecnología El arma de destrucción eléctrica masiva más letal del mundo.
La Bomba Electromagnética
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“Un ataque electromagnético nos enviaría a la Edad Media”, sostuvo Newt Gingrich. |
Mucho se ha discutido en las últimas semanas sobre armamento disuasivo y compras de material bélico, pero en el mundo la preocupación es otra.
La muerte del excéntrico líder norcoreano Kim Jong-il, el pasado sábado 17, ha revivido los temores sobre el programa nuclear de Pyongyang.
El candidato a las primarias del Partido Republicano de EE.UU., Newt Gingrich, alertó sobre la posibilidad de que científicos norcoreanos, dirigidos por Kim Jong-un, hijo y sucesor de Jong-il, desarrollen artefactos nucleares capaces de crear impulsos electromagnéticos a gran escala.
“Muy pocos en el gobierno y en el sector público se han enfrentado al riesgo que supone una única arma nuclear en las manos de un solo enemigo que la emplee para generar un estallido masivo de pulso electromagnético”, declaró Gingrich al diario The Washington Post. “Un ataque semejante destruiría nuestra compleja y delicada sociedad tecnológica en un instante y enviaría nuestras vidas de vuelta a una existencia similar a la de la Edad Media”.
El pulso electromagnético, también conocido como EMP, por sus siglas en inglés (electromagnetic pulse) bien podría definirse como una descarga de radiación electromagnética producida por ciertos tipos de explosiones que liberan grandes cantidades de energía, tales como una detonación nuclear.
La historia del EMP arrancó en 1940, cuando los militares norteamericanos intentaban crear la primera bomba atómica. Fue entonces cuando los científicos se percataron de que las explosiones nucleares producían alteraciones en sus instrumentos. Con las detonaciones sobre Hiroshima y Nagasaki, en 1945, se empezó a comprender la verdadera magnitud del EMP.
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Detonadas a determinada altura, las bombas electromagnéticas son capaces de anular todos los sistemas de comunicación existentes, desde celulares hasta tanques de guerra. |
ENEMIGO EN TINIEBLAS
Desde entonces, los encargados de desarrollar nuevas armas han trabajado en la fabricación de bombas de pulso electromagnético. Estas bombas, ahora, tienen el tamaño aproximado de una lata de cerveza, pero son devastadoras.
Detonadas a determinada altura y distancia, las bombas de EMP son capaces de anular todos los sistemas de comunicación existentes: ordenadores, sistemas electrónicos en general, vehículos, GPS, etc. Sólo habría que imaginar el caos en una ciudad sin semáforos, sin coches, con sistemas de comunicación de centros de emergencias (policías y hospitales) anulados, sin radares aeroportuarios y con teléfonos móviles y satelitales desactivados.
En el marco de un ataque aéreo o terrestre, el empleo de una bomba de pulso electromagnético apuntaría a dejar ciego, sordo y mudo al enemigo, colocándolo en una situación de incapacidad para controlar sus aviones, tanques y buques o para informarse sobre el estado de la batalla en curso.
Estos dispositivos pueden ir equipados en vehículos, misiles y ser bastante más precisos que una bomba nuclear. Por su capacidad para generar pequeñas auroras debido a la enorme ionización inducida en las capas altas de la atmósfera, algunos militares la llaman ‘la bomba del Arco Iris’.
Pero el analista de defensa australiano Carlo Kopp, quien coincide con el candidato republicano Gingrich respecto a la amenaza del pulso electromagnético, le ha dado una denominación que se ajusta más a sus características. Para Kopp, la bomba EMP es el arma de destrucción eléctrica masiva más letal del mundo.