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Cuidado Con el Mal Aliento
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Ambos presidentes firmaron 9 acuerdos bilaterales en Puerto Ordaz, el pasado domingo 8. Chávez habló hasta de repatriar los restos de Manuelita Sáenz. |
Un abrazo que de finta puede pasar a ser problema: Chávez se muestra alentador con Humala en días de riesgo político y económico.
Ollanta Humala y Hugo Chávez firmaron acuerdos de cooperación que, de ser más que meros gestos políticos, ponen sobre el tapete la participación venezolana en los proyectos petroquímicos de Ilo. Y, más aún, abrirían la posibilidad de inversiones de Petroperú en el difícil sector petrolero del Orinoco. La visita de Humala precedió por un día la que hizo el iraní Mahmoud Ahmadinejah, cuestionado, literalmente, por medio mundo. Y las consecuencias políticas para el Perú pueden llegar más allá.
Ojalá todo sea parte de la coreografía política para calmar algunos ánimos con el año nuevo.
El viaje de Ollanta Humala a Venezuela puede ser un gesto hacia parte de su tribuna electoral, confundida y zarandeada con los volatines de las últimas semanas.
Pero ni Hugo Chávez pertenece a una izquierda que le va a reportar popularidad en el Perú (¿o el Presidente no recuerda las elecciones de 2006?) ni la escapada a Puerto Ordaz va a ayudarle a solucionar el lío gordo pendiente en Cajamarca.
Cuidado que el joropo termine en quemante alcatraz.
Será una finta que Humala le regalara el libro de discursos de Velasco. En su interminable maratón de regreso a la televisión, Chávez añadió que, como hizo con los restos de Bolívar, ordenará un examen de ADN en los del maestro del Libertador, Simón Rodríguez, quien murió en el Perú. Y si la información no calza, le pedirá “a Ollanta” ayuda para encontrar los verdaderos. Y también dice que buscará la repatriación de los de Manuelita Sáenz, la amante de Bolívar.
Pero pretender que los 9 acuerdos firmados en la faja del Orinoco aterricen en la práctica sería harina –cruda– de otro costal.
Los ministerios de Energía y Minas de ambos países firmaron un acuerdo de cooperación con énfasis en la industria petroquímica, lo que dejaría ver entre una posible asociación en el proyecto del polo petroquímico de Ilo, que operaría tras la construcción del Gasoducto Surandino.
El presidente de la CONFIEP, Alfonso García Miró, calificó el convenio como “sumamente peligroso. De Venezuela, Perú no tiene nada que aprender, sino miseria, pobreza y violencia”, advirtió.
Pedro Martínez, el presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) recordó a CARETAS que PDVSA Petróleos “despidió a sus profesionales y técnicos más calificados en 2003, después de una huelga que se saldó con más de 9,000 despidos”, por lo que consideró que no sería la entidad más idónea para capacitar a los técnicos peruanos.
De otro lado, los acuerdos contemplan la posibilidad de participación peruana en el sector petrolero de Venezuela. ¿Qué es lo que va a hacer Petroperú frente a PDVSA, que a pesar de la estampida de las inversiones en el país llanero sigue siendo un monstruo?
Martínez cuestiona que la prioridad en Petroperú es la ampliación y modernización de la refinería de Talara, que costará US$ 1,700 millones de dólares y creará 7,500 puestos de trabajo.
“¿De dónde va a agenciarse recursos adicionales para invertirlos en un país extranjero en una actividad que de por sí es riesgosa?”, se pregunta.
Y en el vecino se escuchan similares críticas. Heliodoro Quintero, ex gobernador de Venezuela ante la OPEP, declaró al diario El Mundo que el Perú no tiene ni la experiencia en materia petrolera ni la capacidad de desembolsar los montos que se requieren en la faja del Orinoco, que ascenderían a US$ 6,000 millones de dólares por tratarse de crudo pesado.
En su estilo, Chávez es para el peruano una voz alentadora. “Estamos para ayudar en esas grandes ideas que tiene el presidente Ollanta”, prometió. Pero este puede ser un mal aliento.
Y no solo por el efecto que puede provocar entre inversionistas hipersensibles en momentos de incertidumbre mundial. El acercamiento de Chávez al impresentable régimen iraní significa problemas reales en términos políticos (ver nota aparte). Y, cuando el Perú se encuentra listo a defender válidas posiciones ante el sistema interamericano de Derechos Humanos, corre el riesgo de que lo metan en el mismo saco de gobiernos con verdaderos problemas en la materia, como los de Venezuela y Ecuador.
Las Armas de los Comandos
El canciller Rafael Roncagliolo declaró que el próximo miércoles 25 de enero, cuando sesione el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington, el Perú propondrá reformas al trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Roncagliolo recordó “que son estados democráticos los que se está juzgando y que en algunos casos ya se ven en el derecho interno y no se puede acudir al derecho internacional cuando este no se ha agotado”.
El anuncio viene luego de que la CIDH presentó una inaceptable denuncia contra el Estado peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por no procesar a los efectivos del Comando Chavín de Huantar por supuestas ejecuciones extrajudiciales durante la toma de la residencia del embajador japonés, en 1997. El ex procurador César Azabache, de otra parte, encabeza el equipo legal que defenderá al Estado peruano.
La estrategia de Azabache apunta en el sentido de que fue la propia Corte Suprema la que decidió que el caso de los comandos pase al fuero militar y que, en todo caso, sigue en marcha en el fuero civil un proceso para determinar a los responsables de presuntas ejecuciones extrajudiciales.
En dicho juicio se viene determinando la información publicada por CARETAS y otros medios durante años: la existencia de dos grupos que ingresaron a la residencia: los comandos y los llamados ‘gallinazos’. Los últimos entraron minutos después del rescate de los rehenes y operaban directamente bajo órdenes de los coroneles Jesús Zamudio (de la Policía) y Roberto Huamán Azcurra (del Ejército). Ninguno es un comando y estuvieron al margen de la planificación del Plan de Operaciones ‘Nipón 96’, que tuvo como jefes operativos a los entonces coroneles EP José Williams y Luis Alatrista.
Williams, quien hoy cumple una labor más sosegada como vicepresidente de la Comisión Reorganizadora del Centro de Altos Estudios Nacionales (CAEN), declaró a CARETAS 2127 que fue informado de que el SIN filmaría la operación, pero dice desconocer si éstos realizaron ejecuciones extrajudiciales. “Los comandos actuamos con valentía y arrojo”, insiste con razón. “Ofrecimos nuestras vidas y probamos al mundo que nuestras Fuerzas Armadas también pueden mostrar altos niveles de calidad”.