
Elogio de la brevedad y la creatividad en edición celebratoria del Concurso “El Cuento de las 1,000 Palabras”. Ya se sabe: de lo bueno, poco.
Cuento y Recuento: 25 Años de Buena Pluma
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Por todo lo alto. Primer ganador Edgardo Rivera Martínez recibiendo en 1982 el premio de manos de Mario Vargas Llosa. |
En lo que al extraño y preciado don de la brevedad se refiere, es inevitable destacar, sin duda, el consabido cuento de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Menos conocido, quizás, sea el relato del argentino Andrés Neuman titulado “Novela de terror”, que versa así: “Me desperté recién afeitado”. Ambos despertares, sin embargo, constituyen paradigmas perfectos para ejemplificar aquel elogio de la brevedad que a lo largo de 25 ediciones CARETAS ha sabido premiar a través del Concurso “El Cuento de las 1,000 Palabras”.
Desde “Ángel de Ocongate”, relato con que Edgardo Rivera Martínez se erigiera como vencedor en aquella primera edición de 1982 con jurado presidido por el mismísimo Mario Vargas Llosa, luego han sido muchos los rostros célebres premiados con las tradicionales y codiciadas máscaras del concurso. Han sido historias salidas, entre otras, de las generosas plumas de Guillermo Niño de Guzmán, el entrañable José Adolph, un alucinado Luis Freire y su pishtaco de quirófano, el enigmático Enrique Prochazka, y hasta de César Hildebrandt, quien en 1986 se hiciera del premio con una memorable historia sobre el desamor titulada “El ejército de la sensatez”.
Veinticinco años a lo largo de los cuales hasta las menciones honrosas han hecho verdadero honor a su nombre, contando entre sus filas a los notables Siu Kam Wen y Carlos López Degregori, por ejemplo. El primero, quien en 1983 destacara con el cuento “Azucena”, sobre el tortuoso acoso sexual de una empleada doméstica; y el segundo, quien en 1985 entregara el relato “Este reino inferior”, del que se recuerda aquella frase de perturbadora revelación: “La poesía me hizo sucio con los años”. Veinticinco años de historias donde el verbo se hizo humor, pero también intriga policial, soliloquios existenciales y hasta relatos de ánimo erótico.
Genio y figura, sin embargo, que este concurso no solo supo convocar del lado de los concursantes, sino también del jurado, que en su momento contó con la participación de Rodolfo Hinostroza, Fernando Ampuero, Alberto Ísola, Mario Bellatín, Luis Peirano, Chachi Sanseviero, Hugo Neira y Francisco Lombardi, entre muchas otras luminarias del parnaso cultural peruano.
Ahora, llega la 25ª edición celebratoria con jurado de lujo integrado por Antonio Cisneros, poeta fundamental además de sibarita y suculento cronista; el vate y novelista Abelardo Sánchez León; la destacada periodista Patricia del Río; Jaime Bedoya en representación de CARETAS; y, en nombre de esa apuesta cultural en el más amplio sentido de la palabra que en el caso del Perú tiene como sinónimo la gastronomía: el genio de las ollas y la creatividad Gastón Acurio.
Ya se dijo: “El misterioso proceso de creación es un poderoso imán que atrae a muchos, aunque elige a pocos”. La convocatoria ha sido abierta.
El País de España comenta concurso convocado por Caretas.