Bicentenario
O Entramos al Siglo XXI o Nos Rompemos
Reportaje o encuesta, formidable la iniciativa, bravo. ¿Cómo será, en efecto, ese Perú de 2021? Como quiera que estoy viajando por varios países en el instante en que llega esta invitación, con ingenuidad, pregunto: ¿Tendremos para entonces un sistema de transporte masivo? ¿Trenes de gran velocidad como los que ya usan en el Asia, aplicando tecnología extranjera? ¿Algo que construyamos y atraviese la longitudinal costa peruana, acaso la sierra andina? Pero además de infraestructura, hay otros déficit. No comparto esa suerte de autosatisfacción que consiste en decirse tenemos la mejor gastronomía y nuestras montañas son bellísimas, y por lo tanto, al diablo cultura, lectura, tecnología, aprendizaje de teoría científica y cuantos esfuerzos por entrar a la modernidad ¡porque ya estamos dentro! ¿A punta de fashion? No lo creo. Un Canal se llama “Perú mágico”, pero un exceso de hechizos y encantamientos, acaba por ocultar nuestras flaquezas.
Hice una lista de metas fallidas, para uno de mis libros. Lista sencilla pero atroz. En el XIX, tras la independencia, nos dormimos. No hicimos la revolución industrial, la del vapor y el carbón. Ni la segunda, de la electricidad. Ni construimos el Estado nación. En el XIX, seguimos como ciegos a nuestros sangrientos caudillos y en el XX, nos entretuvieron varias guerras civiles. Pero, en el fin de siglo, algo se hizo: dejamos de ser un país de analfabetos, aunque se lea todavía poquísimo. Y desaparecieron las viejas autocracias. No es poco.
Me preocupa el riesgo de un Bicentenario historicista: los ojos puestos en el ayer. Ha sido el error en la celebración mexicana. Nos pueden devorar fechas de bautizo, Tupac Amaru II, 1812, precursores… fuera cual fuese el origen, la batalla de Ayacucho tuvo lugar. Y ella marcó el fin de un tiempo de dominación española. Cuidado con el bizantinismo. Cuentan los Próceres, pero más, qué se hizo con la República.
Sugiero mirar el presente. Y en el porvenir, lo más inquietante: si no damos un prodigioso salto a la ciencia y a la tecnología, fallamos otro siglo. Y vuelvo a preguntar ¿no saben acaso que India, China, Brasil, hace rato que han entrado en la revolución del conocimiento? ¿Que en China, desde Deng, se envía millares de millares de jóvenes al occidente americano y europeo? ¿Que los hijos de la elite del poder, parten a formarse afuera? Hace 40 años que ya ocurre. ¿Y entonces? En setiembre se supo en Lima el ranking de las 300 primeras universidades del mundo. Es enfermedad latinomericana: no calificaron sino 6, dos brasileñas, dos chilenas, una mexicana, una argentina, y ninguna peruana. Y eso es lo peor. No ofrecimos, a lo largo de decenios fatales, enseñanza para saber razonar, y en consecuencia, somos una República que no forma ciudadanos, lo que acrecienta el desorden social. La gente se avergüenza de sus representantes, sin admitir que entre el deterioro de la representación y la bajísima calidad educativa, hay una causalidad diabólica. El resultado es esa cultura de la improvisación y el deseo de volverse ricos, riquísimos, de la noche a la mañana, sin escrúpulos.
La reflexión sobre 1921 fue obra de VA Belaunde, Basadre, Porras, Sánchez, Haya, Mariátegui. Nos marcó a todos. Examinaron la primera Centuria. ¿Qué tal si nos concentramos en el siglo veinte y el movido presente? Lo que digamos, o callemos, será silueta de estas horas y de nosotros mismos. Seamos pues claros, honestos. Pido franqueza pero sin hacer daño. Sinceridad con ecuanimidad. No solo un estado de conciencia sino de ánimo. Pensar con lealtad es reconocer, aun en el adversario, al menos unos gramos de verdad. Eso, la intelligentsia nunca lo ha intentado. Invito a esa hermeneútica casi virginal. Responder no para “quedar bien” con paños tibios, o al revés, lucirse como feroz demoledor. Ni aburridos informes ni panfletos. Que predomine, por una vez, el principio de realidad. Pensemos, generosamente, qué Estado, qué Nación, qué República, necesitamos ya. Y que la patria, tan acongojada de mentiras, os lo agradezca. (Escribe: Hugo Neira)