Nacional Hace 7 años se abrió el caño del gas de Camisea y, junto a él, otro que gotea millonarias compensaciones a comunidades indígenas. A ellas llega la luz pero también las sombras del desarrollo.
Los Nuevos MachiguenGAS
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Llega la luz a Shivankoreni, una comunidad machiguenga que vive literalmente sobre el bolsón de gas de Camisea. Comunidades machiguengas,yines y ashánincas se encuentran dentro de los lotes gasíferos 56 y 88, en parte superpuestos a la reserva Kugapakori. |
"Prohibido relacionarse con la población indígena”. Esta advertencia recibe a los visitantes del enorme campamento gasífero de Las Malvinas, una isla autárquica de 2,000 hectáreas con hospital, aeropuerto, gimnasio, cine y karaoke en medio de la selva del Bajo Urubamba.
“Esta fue la condición impuesta por las comunidades indígenas: no querían carreteras ni relación con trabajadores”, explica Fernando Cancino, el jefe del campamento, quien nos recibe en un aeropuerto que acoge dos vuelos chárter diarios con centenares de pasajeros.