Urbanismo
Joyas de Verano
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Naplo.- Sueño griego: residencia veraniega de Salmón, inspirada en construcciones de islas de Míkonos y Santorini. |
Exotismo, historia y excentricidad de las más llamativas casas de balnearios de Lima y Callao.
En verano, nada más refrescante que un fin de semana marino. La casa de playa, así, resulta un escape, un premio. Y, claro, también un lujo de no muchos. En Lima, uno entonces mira de manera automática hacia Asia y el boato aglomerado a la altura del km 97.5 de la Panamericana Sur. Pero, mil disculpas, la arquitectura en serie subyugada a reglamentos, no va: residencias de playa son otras.
En la bahía de Naplo y Pucusana basta coger una lancha y hacer recorrido visual desde el mar. De pronto, en el límite del primer balneario con la nueva y exclusiva playa Poseidón, una magnífica edificación que desciende por el acantilado a lo largo de 4 pisos abre los ojos de cualquiera: es un viaje a las islas de Santorini o Míkonos, en Grecia. Y es la guarida de inspiración peloponesa del ex alcalde de San Isidro, Jorge Salmón.
El terreno, ubicado en la Urbanización ‘El Acantilado’, fue adquirida hace 20 años por solo US$ 40,000 y recién hace unos 4 años Salmón construyó la casa de sus acalorados sueños: piscina, un pequeño muelle para embarcaciones menores, 4 dormitorios, decoración “basada en el reciclaje de antiguas casas de playa”, según señala, y el lugar perfecto para inspirar la imaginación de un publicista. Y todo con el reto constructor que implica saber edificar sobre un acantilado.
En la misma bahía de Pucusana uno puede apreciar en la isla al frente y aisladas del resto, las 3 casas de la familia Guiulfo que resaltan con colores veraniegos y áreas verdes en una ínsula árida.
La denominada Casa Barco otra joya del balneario. Excentricidad plena: sí, tiene forma de barco y está asentada sobre un peñasco en el extremo de la bahía. Antaño fungió de restaurante y hace un par de años fue remodelada por última vez –según indican los lugareños–, pero hoy luce abandonada, el acceso por tierra se ha caído y solo es casa de gaviotas. Afortunadas ellas.
OTRAS OLAS
El balneario de La Punta, en el Callao, alberga la casona del Almirante (r) Luis Giampietri, edificación construida en 1926 por un arquitecto italiano de apellido Ferraro y que perteneciera hasta los años 90’s a la familia Nosiglio Costuretto. De tres pisos y techos e interiores de madera, la antigüedad no es problema: cimentada sobre una especie de estanque hecho de filtraciones, está hecha de piedra caliza y diseñada para soportar sismos y tsunamis. Maravilla a escasos 200 metros del mar.
Finalmente, ubicada en Punta Hermosa, la morada veraniega del reconocido asesor de imagen italiano Enzo Vitale se yergue majestuosamente sobre una peña y cuenta con una piscina al borde del acantilado. A detalles de mármol se le unen altas columnas que llevan a Roma y que permiten amplios y elevados espacios al interior. Mansión tan fotogénica que terminó siendo la locación para el rodaje de la película “Dioses”, fotografía de la high limeña.
Entonces, ¿Asia qué, perdón? (Thor Morante)
Arquitectura Frankestein
Acá hay de todo: muros de estilo neoinca contrastando balcones coloniales, torres ojivales y pagodas orientales, objetos de coleccionista disímiles –muebles, rejas, puertas– y largo, etc. Es el Castillo Melgar, del histórico dirigente aprista Carlos Enrique Melgar en Punta Negra, quien proyectó su casa de playa en base a piezas de diferentes casas y casonas de distintas épocas.