Internacional Tirano Bashar al-Assad, respaldado por Rusia, rechaza propuesta de Liga Árabe, mientras insurgencia se agrava.
Cosa Siria
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Bashar al-Assad al borde del estallido de la guerra civil. |
El lunes 22, la Liga Árabe, basándose en el informe de la Misión de Observación, propuso un conjunto de medidas para abrir el juego democrático en Siria. Así, requirió al gobierno y a la oposición renunciar a la violencia y propuso al presidente Bashar al-Assad que transfiera el poder a su vicepresidente en dos semanas y que en dos meses se establezca un gobierno de conciliación para convocar a elecciones multipartidarias, con participación de observadores de la Liga. También prolongó la estadía de la Misión por un mes y se comprometió a ampliar el número de observadores. La Liga indicó que referiría el caso al Consejo de Seguridad de la ONU como lo había solicitado el Consejo Nacional Sirio, que agrupa a la mayoría de opositores al régimen de al-Assad. También señaló el presidente de la Liga que esta decisión no implicaba autorizar el empleo de la fuerza. Arabia Saudita, por su parte, anunció que se retiraba de la Misión por el incumplimiento reiterado de promesas por parte del gobierno sirio, el cual rechazó el plan de la Liga Árabe por considerar que afecta su soberanía y es una flagrante intervención en los asuntos internos de Siria, apartándose del plan elaborado en diciembre. La Liga Árabe ha llegado a este punto profundamente dividida y se han acrecentado los temores de un mayor conflicto tanto al interior de Siria como en la región y en la comunidad internacional.
En marzo de 2011, la Primavera Árabe llegó a Siria con reclamos de apertura democrática del régimen presidido por Bashar al-Assad.