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Edgardo Rivera Martínez, primer ganador del concurso, dicta cátedra en el relato breve.

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¿Nuevas tecnologías afectan la literatura? “Seguramente. Pero en mi caso muy poco. Uso internet para hacer consultas puntuales. El correo electrónico para mensajes con amigos y familiares”.

Edgardo Rivera Martínez (Jauja, 1933) es un autor muy particular en la narrativa peruana. Fue un escritor para escritores hasta casi cumplir los 60 años, cuando publicó en una edición de autor “País de Jauja” (La Voz, 1993). El libro fue finalista del Premio Internacional Rómulo Gallegos, fue reeditado por PEISA en cinco ocasiones, hasta que en 2007 lo publicó Santillana, editorial que acaba de lanzar una edición corregida y definitiva.

Cuando la moda dictaba ser urbano, prosaico y realista, Rivera Martínez fue andino, lírico y fantástico. ¿El resultado? En 1999 “País de Jauja” fue elegida como la mejor novela de la década en una encuesta a críticos y escritores realizada por la revista Debate.

Antes de que la gloria literaria lo abrazara, quizá su momento más cercano a ella fue en 1982, cuando ganó la primera versión de El Cuento de las Mil Palabras con el “Ángel de Ocongate”. Usualmente encorsetado como neoandino, el autor de “Encuentro frente al mar” también ha explorado la costa como geografía literaria. Precisamente ese relato puede ser útil para escritores en busca de inspiración: el protagonista viaja en tranvía mientras piensa en un cuento que quiere escribir. Ahora, casi frente al mar, en su departamento del malecón de Armendáriz, Rivera Martínez recibe a CARETAS.

–¿Qué consejo daría para abordar la escritura de un cuento?
–Aconsejaría que el escritor se deje llevar por el impulso creador. Pero que al mismo tiempo trate de mantener una actitud vigilante y autocrítica. Que luego lo deje reposar, lo vuelva a leer y lo revise hasta que se sienta satisfecho.

–Para animarse a escribir un cuento, ¿dónde busca?
–La inspiración es muy variable. Depende si lo central es el personaje, los escenarios o el acontecer.

–¿Y la estructura?
–Es importante en toda obra narrativa. Debe estar en relación con los otros elementos: la ambientación, el carácter del personaje y el desenlace.

–Como Cortázar, ¿piensa que un cuento debe ganar por knock -out?
–La figura del knock -out es muy fuerte pero traduce bien la idea de que el cuento debe causar una impresión marcada en el lector.

–¿Qué lecturas le recomendaría a un joven escritor?
–Los relatos cortos de Vallejo, los de Ventura García Calderón, los de Luis Loayza, los cuentos de Ribeyro. De Julio Ramón me impresionaron su lucidez, su valentía para decir ciertas cosas y su escritura fina.

–Finalmente, ¿recuerda qué sintió cuanto terminó de escribir “Ángel de Ocongate”?
–Un enorme placer (J.C. Méndez)


 


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