Historia Hace un siglo asesinaron salvajemente en Quito al presidente Eloy Alfaro.
Golpe y Barbarie
El general Eloy Alfaro Delgado, quien había sido presidente del Ecuador en dos oportunidades, fundador del Partido Liberal Radical, militar y revolucionario, fue asesinado hace un siglo, el 28 de enero de 1912, de una manera atroz. Él y un grupo de dirigentes liberales radicales fueron rociados de gasolina y arrastrados antes de ser quemados en el Parque del Ejido de Quito.
Alfaro había nacido el 25 de junio de 1842 en Montecristi, provincia de Manabí.
De ideas profundamente liberales, se opuso con sublevaciones a los gobiernos conservadores, principalmente al de Gabriel García Moreno, quien fuera asesinado el 6 de agosto de 1875, el cual estaba profundamente unido a la Iglesia Católica.
El General Eloy Alfaro era un hombre menudo de tamaño, pero dotado de un carácter enérgico y combativo. Casado con una dama panameña, tuvo nueve hijos.
EN EL GOBIERNO
Estando en Managua, Nicaragua, recibió la noticia del triunfo liberal y su proclamación como Jefe Supremo del Ecuador.
La noticia la dio a conocer al mundo El Telégrafo de Guayaquil, diario fundado en 1884 por un compañero de luchas de Alfaro, don José Abel Castillo, liberal y masón. El primer gobierno de Alfaro se desarrolló en dos etapas. Primero como Jefe Supremo de 1895 a 1896, y la segunda desde 1897 hasta 1901. Durante ese mandato se preocupó por la organización política del Estado. Impulsó y financió el ferrocarril Guayaquil-Quito, suprimió la tributación indígena, decretó las libertades de culto y de prensa. Tuvo que combatir una serie de actos de rebelión de los conservadores.
A todo ello se sumó la tenaz resistencia que le opusieron el clero y los obispos ecuatorianos, acusándolo de ateo e invitando al pueblo católico a la rebelión.
El año 1906 volvió a gobernar, año en que promulgó una nueva constitución de contenido anticlerical, los militares perdieron privilegios, la enseñanza se desvinculó de las iglesias y se terminó el tendido del ferrocarril. En 1911 debió afrontar un conflicto fronterizo con el Perú. En agosto de 1912 expiró su mandato y fue electo en comicios fraudulentos Emilio Estrada, candidato alfarista.
Alfaro, arrepentido, pretendió obtener la renuncia de Estrada, pero este contaba con el apoyo del pueblo y del ejército. Alfaro debió exilarse. Estrada murió al poco tiempo de tomar el mando, y Alfaro retornó a su país. El 28 de enero de 1912, él y algunos camaradas liberales fueron bárbaramente asesinados, siendo rociados de gasolina y arrastrados por el Parque del Ejido, de Quito, donde fueron incinerados en medio de gritos y actitudes de una barbarie inigualable. (M.S.P).