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Nos Habíamos Amado Tanto
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Agosto de 2010, cuando todo parecía felicidad. Recién aliados, Humala, Aída García Naranjo y Javier Diez Canseco. |
En su retirada del gobierno, la izquierda tiene un objetivo político: el primer ministro Óscar Valdés. Arriba, cuando todo parecía felicidad: Humala, García Naranjo y Javier Diez Canseco.
La canícula que arrecia en enero suele enfriar las pugnas políticas como si reposaran temporalmente en un veraniego y juguetón highball.
No ha sido el caso del ala izquierda de Gana Perú, que ha visto derretirse el puente, aparentemente de hielo, que tenía con el oficialismo. Puede ser que la inversión estacional en los helados Alpes suizos impulsara al presidente Ollanta Humala a declarar que “no actuamos en función de lo que puedan decir esos sectores minoritarios que nunca van a cambiar”.
Humala respondía así a las expresiones de fastidio hechas públicas por los dos más representativos parlamentarios de izquierda: Javier Diez Canseco y Rosa Mavila (CARETAS 2216).
En lugar de persistir en el choque con el Presidente, Diez Canseco puso neutro y dirigió su artillería a quien se ha convertido en el principal factor de disociación entre los nacionalistas y el Ejecutivo: el primer ministro Óscar Valdés.
En varias entrevistas y declaraciones, JDC calificó de “inaceptable” la postura del premier.
No solo se refería a la muy comentada defensa del “pragmatismo” del primer fujimorismo, del que Valdés solo condenó el autogolpe de 1992 (CARETAS 2215). A ello se sumaba las críticas que el premier formuló la semana pasada contra el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), en el contexto de la frustrada inscripción del Movadef, y a la que acusó de “teatralizar” los testimonios de las víctimas de la violencia.
Una cosa es que el Presidente haga pullas sobre la facción más zurda y chúcara de sus aliados. Pero otra que el primer ministro sea proclive a cambiar el rojo por el naranja y se abra frentes por doquier (que, en cuestión de colores y matices incluye a una buena parte de Perú Posible).
El problema es que las distancias no se agotan con la izquierda.
POR DENTRO TEMBLORES
El lunes 30 por la tarde, la bancada de Gana Perú se reunió extraordinariamente en su local del Congreso. El eje de la reunión era conjurar los vientos separatistas.
Quizá para evitar una fractura mayor, el presidente del Congreso, Daniel Abugattas, no asistió a la cita. Aunque el resultado final fue la ratificación de la unidad, tras las puertas cerradas se libró una tormenta hasta casi las diez de la noche.
Dos fueron los temas recurrentes: el tratamiento del caso de Conga y los desencuentros con Valdés. No era para menos. La convulsionada semana del oficialismo tuvo su origen en las continuas tensiones con el Ejecutivo, que alcanzaron su punto álgido el miércoles 18 en una reunión convocada por Humala en Palacio.
La cita fue convocada a las diez de la mañana pero Humala se hizo esperar más de media hora. Era el nuevo round de La Gran Transformación contra La Hoja de Ruta.
Jorge Rimarachín, congresista cajamarquino, fue el primero en abandonar la reunión sin que ni siquiera hubiera comenzado. El vocero Freddy Otárola se lo pidió por órdenes de Humala. Su declarado apoyo a las protestas antimineras le ha puesto la cruz (y la especial atención de los organismos de Inteligencia). Abugattas fue el segundo en irse. Omar Chehade, por cierto, no fue invitado.
Según un parlamentario nacionalista, el tono “autoritario y militar de Valdés”, además del respaldo que le viene mostrando Humala, vienen profundizando el malestar en la bancada.
“Hay gente que ha reclamado consecuencia con la línea nacionalista y le plantea observaciones al Ejecutivo”, dijo otro congresista que participó de la reunión.
El clima se enrareció a lo largo de las cuatro horas de discusión. “Valdés incluso mandó callar a (Rogelio) Canches porque ‘ya había hablado’, como si fuera su superior, y eso no sentó bien”, dijo otro congresista.
“Ojo que Valdés podría durar menos que Lerner”, añade otra de las fuentes.
EL SILENCIO DE ‘SIOMI’
Y es el ex premier Salomón Lerner Ghitis quien también juega un callado partido. La agrupación de Ciudadanos por el Cambio, apadrinada por él y que luego de la primera vuelta cohesionó en torno de Humala a actores de izquierda e intelectuales, prepara su entrada al ruedo de modo independiente al gobierno.
Para empezar, Carlos Tapia y Sinesio López, ex asesores de Lerner en la PCM, estuvieron el fin de semana pasado en Chiclayo donde ofrecieron una “conferencia política”.
Allí el sociólogo López ensayó una interpretación con una medida de determinismo marxista y otra de historia comparada. Para él, con la posición que el Ejecutivo tomó sobre el proyecto Conga “se produce la captura de Ollanta. Hago un paralelo con la captura de Atahualpa. Ambas ocurrieron en el mes de noviembre y hubo un rescate, solo que ya no un cuarto con plata y oro sino que ahora es una mina y laguna llenas del precioso mineral”.
“Siomi”, que acompaña a Humala desde 2006, fue el anfitrión de buena parte de la izquierda en Gana Perú. Si bien no se puede decir que el adinerado empresario sea un izquierdista al estilo de su amigo Tapia, durante su breve paso por la PCM sí mostró mucho más capacidad que su sucesor para traducir un régimen que quiere pasear tanto por Caracas como por Davos (por cierto, guardando las distancias, la brasileña Dilma Rousseff es más atrevida y en lugar de enrumbar a Suiza se quedó en el foro alternativo de Porto Alegre).
En la contradictoria tradición de los presidentes y sus primeros ministros, y muy a su manera, Lerner contrapesaba el yin de los matices al yang con reflejos de cuartel que se le sale a Humala. Con Valdés el asunto se mueve de yin y yang a yang y yang.
Lerner dejó su puesto pero no se ha peleado públicamente con Humala. Con CARETAS habló brevemente el lunes 30. Dijo haber regresado hace poco de viaje y quedó en responder sobre la posibilidad de una entrevista al día siguiente, “luego de averiguar cómo están algunas cosas”. El martes 31 declinó cortésmente.
El ex premier no parece todavía dispuesto a plegarse con sus amigos a la idea del síndrome de Estocolmo para rescatar a Humala de ningún sitio.
Similar compás de espera parece guardar Alejandro Toledo, hasta hace poco tan dado a pelearse y amistarse con el gobierno. El martes 31, el ex presidente se reunió con el Comité Político de Perú Posible y trascendió que le molestó el aparente acercamiento de Gana Perú con el fujimorismo y las declaraciones de Valdés sobre la CVR.
LA MARCHA DEL AGUA
Diez Canseco, mientras tanto, libra la apuesta de quedarse a pelear por su encogida cancha. También es cierto que la famosa posibilidad de una bancada autónoma no es tan cercana. Una fuente de Palacio que coincide con las del Congreso asegura que solo Mavila y JDC van amarrados en una verdadera agenda política-ideológica. Los demás parlamentarios que evalúan su permanencia sumarían diez y son principalmente de provincia, con una lista de reclamos regionales que no responden al liderazgo de los dos mencionados.
“No se van a bajar todavía de un gobierno que aún mantiene su popularidad”, calcula el actor palaciego.
JDC se cuelga con habilidad a la reactivación del conflicto en Conga.
Marco Arana, vocero de la denominada Marcha Nacional del Agua que partió el miércoles 1 de las lagunas de Conga para terminar el 9 en Lima, asegura que el parlamentario de izquierda los acompañó en la reunión de coordinación celebrada el pasado 7 de enero en Lima con las organizaciones que apoyan la convocatoria.
La largada de la marcha marca el reinicio de una controversia que, como en el caso de todos los demás conflictos sociales que sin duda seguirán complicando al gobierno, no se ha movido un ápice desde el receso decembrino.
Valdés ya anunció la intención de elevar la unidad de prevención de conflictos de la PCM a una suerte de Organismo Público Descentralizado, pero poco más. Por el contrario, mientras los conflictos dormían la resaca de año nuevo, su estilo ha complicado más la escena doméstica de Gana Perú. Ha trascendido que Valdés no es fácil de aconsejar, ni siquiera por el asesor argentino-brasileño Julio Favre, que ha reaparecido con discreción.
Conga lo puso, Conga lo puede sacar, parece pensar Diez Canseco.