Personajes Ciclismo, natación y atletismo por kilómetros: la vida extrema de ciudadanos comunes, pero deportistas bravos.
Hombres de Hierro
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Enrique Varsi (48) y preparación para los 21 km de la Ruta Olaya, este 18 de febrero. El año pasado, la dura prueba lo hizo vomitar varias veces. |
Un
Ironman no es en realidad un superhéroe de historieta vestido con un traje de hierro y tecnología armamentista a forro. No es tampoco un millonario mujeriego empedernido ni menos se llama Tony Stark. Acá, sin importar el género, un Ironman es aquella mujer y aquel hombre lo suficientemente machos para, en un mismo día, nadar 3.8 kilómetros en el mar, inmediatamente después calzarse short, polo y zapatillas para pedalear 180 km sin parar y, finalmente, cual postre, tirarse una maratón de 42 km. Ah, claro, y hacerlo todo en menos de 17 horas. Sí: el relajo es para los débiles.
Contando con 40 años, Manuel Ponce es nutricionista durante 8 horas diarias y atleta recio durante el resto (salvo, obvio, por las 6 horas obligadas de sueño). Viene de terminar el Ironman de Florida, Estados Unidos, en noviembre último y con un tiempo total de 10 horas con 52 minutos. “La endorfina me llama y necesito hacer deporte de esa intensidad”, señala. Sólida musculatura mediante, todos los días se levanta a las 4:00 a.m., desayuna ligero y sale a entrenar. Al mediodía, igual; y por las noches, lo mismo. El sábado tocan 7 horas de bicicleta y los domingos 30 km de atletismo.