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28/Abr/2005
 
 
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Ani Álvarez Calderón se prepara para exportar y llevar sus colecciones a desfiles en el extranjero.

Moda Con Sello Propio: Ani Álvarez Calderón

6 imágenes disponibles FOTOS 

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Para la diseñadora Ani Álvarez Calderón no se trata solamente de triunfar en las pasarelas. Hace años decidió volver de los Estados Unidos para casarse y tener una familia. Hoy tiene lo que quería. Dos hijos que completan su existencia, Alejandro y Ariana, y una línea de alta costura, otra de vestidos y una tercera de pret-a-porter. Según su forma de ver las cosas, eso sí es vida. “Desde niña me encantaba la ropa. El primer diseño que hice fue en la universidad. Lo recuerdo perfectamente. Era un pantalón súper-campana, porque tenía que ser con formas geométricas. Creo que era morado con fucsia, o una cosa así. Ahora digo ‘¡qué vergüenza!’. Pero es genial mirar atrás, y ver tu propia evolución. Para mi estudiar diseño era la pasión de mi vida. Y cuando te gusta algo no tienes límites. Yo no los tengo, y nunca hubo una duda. Pero cuando yo me gradué del colegio no había más que una clase de costura, nada de diseño. Entonces tuve la oportunidad de irme, y fui a donde más quería, a Rhode Island. Ahí, para la primera colección, tuve que hacer tres modelos en tela de punto. Yo hice cinco, una chancona. Estaban inspirados en las polleras, y saqué A. De ahí en todas las colecciones sacaba A. Ya graduada, volví a Lima porque, o me quedaba allá trabajando, o regresaba a casarme. Decidí regresar. Para mí, lograr todo profesionalmente y no tener una familia no tiene sentido. Ahora miro a mis hijos y son la felicidad de mi vida. Por supuesto que tuve oportunidad de quedarme a trabajar en Nueva York. Pero pienso que mi decisión fue correcta. Tengo un balance en lo que es vida familiar y un trabajo que me apasiona. Fue en el 2000 que decidí empezar con los desfiles, y entonces comenzó una vida en la que yo me exijo cada vez mucho más. Ya te lo tomas en serio y tratas de salir al extranjero, que es difícil porque te cuesta carísimo. Para mí un gran momento fue cuando fui a París con la colección de Santa Rosa de Lima, que fue gracias a Dios un éxito. Me decía ‘si voy hasta París y no logro nada, me resigno a que no hay futuro’. Pero la noche del desfile en Maxim’s, y después también en el Hotel Bristol, fue un éxito. Todo el mundo se paraba, fascinado, me decía ‘esto es un sueño, sigue adelante’. Yo lloraba.”

Los Años Fashion

1992: Se gradúa en Diseño de Moda de la Rhode Island School of Design.
2000: Primer desfile en Fashion Week of the Americas en los Estados Unidos.
2002: Abre su tienda en San Isidro.
2003: Desfile de colección ‘Santa Rosa de Lima’ en París.
2005: Desfile de modas en Miami invitada por Vogue en Español.

Los Alcances de la Convicción

“Busco un tema que me inspire, y de ahí sale todo. Me gusta basarme en un tema peruano, soy muy patriota. Y encuentro que puedo pasarme toda la vida diseñando motivada por lo peruano. Claro que eso no significa que voy a hacer ropa que parezca un disfraz. Galliano, Gaultier y Oscar de la Renta se han inspirado en el Perú. Y para mí esto es arte. Me baso en eso y trato de hacer del arte algo usable, que te lo puedas poner. Creo que con la alta costura puedes hacerte un nombre, y realmente impactar. Hasta puedes hacer que la gente llore de emoción. También puedo hacer una colección pret-a-porter porque la ropa cotidiana es necesaria. Pero me apasiona la alta costura. En el día a día vivo en jeans, pero uso mis polos y sacos. Eso sí, odio el look armadito, me encanta mezclar. Y no soy una gran compradora. En lugar de comprarme un saco me compro telas. Ahora me interesan unas que son muchas mezclas, que parecen seda y no son seda, o algodones satinados, increíbles, con un poco de lycra, y telas alucinantes que tienen un poquito de stretch y entonces te quedan cómodas. También me interesa mucho trabajar con las telas peruanas. Hasta ahora no he podido trabajar con vicuña, me muero por hacerlo. Y quiero seguir trabajando con alpacas, me gustan mucho. Entre los diseñadores peruanos respeto a todo el mundo y cuantos más haya, mejor, porque la competencia te hace mejorar. Me parece que en los últimos cuatro años la gente ha cambiado muchísimo en el Perú, es más libre. Se atreve a más cosas y está más empapada de moda, porque últimamente hay moda por todos lados. En otros países, como Colombia, apoyan bastante a los diseñadores. Y surgen, es una industria maravillosa. Ahora acá están tratando de ayudarnos, lo que es buenísimo. Prompex y Promperú llevan a diseñadores a Nueva York y a ferias, se están poniendo más enérgicos en el asunto. Pero otros países todavía nos llevan ventaja. Acá en Lima, o logras exportar para poder producir telas, o no puedes producir nada. Lo ideal es lograr una producción más grande para que te hagan más caso y poder hacer tus propias telas. Además, la mano de obra acá es buenísima, hay que ver las ventajas. En mi caso, trato que en mi tienda se pueda encontrar una variedad de cosas y para todos los gustos. Lima es un mercado chico y no puedes repetirte mucho, porque si no andaría todo el mundo uniformado. Eso te limita, y es mucho trabajo. Por eso tengo que tener una gran variedad, y eso me gusta. Ya tengo una clientela muy bonita, y si capto más, regio. Es un buen momento.”

Un Mundo de Posibilidades

“Mi meta de este año es volver a salir, definitivamente. Y quiero exportar. Estoy preparando el tema. Por otro lado, quiero seguir expandiendo mis tres líneas. Que puedas comprar de todo y mezclar. La idea es divertirse. Para mí la moda no es una cosa seria, y un vestido no es el fin del mundo. La salud sí es algo importante. La ropa es algo bonito, sin reglas. Se trata de ser libre, ponerse lo que te dé la gana, lo que te quede bien. El sueño de mi vida sería irme a trabajar en una casa en París. Sería maravilloso desde un punto de vista creativo. Y en veinte años espero tener una vida balanceada y pacífica. Trato de rodearme de paz, y le agradezco todo a Dios.” (Escribe Romina Massa / Fotos Víctor Ch. Vargas)


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