
Un debate sobre los límites del periodismo en la Facultad de Comunicaciones de la Pucp.
Ética para Camaleones
Una de las pocas cosas positivas que trae
La Ventana Indiscreta (LVI) es la actualización del debate sobre ética periodística. Cecilia Valenzuela ha querido renovar la TV con el mascarón de proa de la irreverencia, pero no pocas veces su vehemencia la ha llevado a realizar una prensa prepotente o ligera. En un diario digital de la Pucp llamado
Willay (“Noticia” en quechua) se ha armado una buena discusión entre alumnos, profesores y ex alumnos de Comunicaciones –incluyendo a algún periodista de dicho programa– sobre los límites que debe tener el hombre de prensa en su trabajo. Hay quienes sostienen que humoradas como las que presentan a la indefendible Karp como un gimiente monstruo de
La Guerra de las Galaxias son graciosas. Hay otros que argumentan sobre cómo estos montajes terminan haciendo más digeribles los programas políticos y los califican de innovadores. Es decir, la necesidad de entretener y ganar audiencias justificaría este tipo de licencias. Uno de los involucrados, el periodista del programa de Frecuencia Latina, se pregunta algo así como ¿si lo hace Michael Moore por qué no lo puedo hacer yo?
La buena televisión, en efecto, es la que crea nuevas formas narrativas para presentar contenidos propios. The Awful Truth, de Michael Moore, fue un pequeño éxito por eso, ya que en un plan en el que frontalmente se renuncia al camino clásico del periodismo, se proponía llevar al absurdo los lugares comunes de la institucionalidad norteamericana (en algún programa candidateó a la alcaldía a un árbol, que insólitamente lideró las encuestas). Caiga quien Caiga, show argentino replicado en España, es un programa de reportajes que en clave entrometida, histriónica y antipática hace del reportero una estrella que pone en aprietos a personajes o actos político-culturales. La parodia queda en evidencia desde la indumentaria de los reporteros (todos de negro), lo que de alguna forma es un aviso para estar en guardia. Infotainment, le llaman.