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Seguridad En ella aparece el ex policía Juan Gavidia, “testigo” de programa del Canal 2.

La Agenda de Polaco

7 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

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Polaco fue detenido el sábado 9 y en el interrogatorio delató a Juan Gavidia. La agenda encontrada en su casa de Surco corroboró sus palabras.

Un inusual movimiento policial despertó a los vecinos de la apacible calle Doña Catalina, en Surco, la madrugada del último lunes. Agentes de la Dirección Nacional Antidrogas (Dirandro) acordonaron el lugar e irrumpieron en la casa Nº 244. No era un operativo cualquiera. La vivienda le pertenece nada menos que a Jorge Chávez Montoya, (a) Polaco, el hombre sindicado como el brazo operativo de Fernando Zevallos y acusado de amenazar a testigos e informantes del caso.
Era, por lo tanto, una diligencia clave. Y lo que se encontró fue sorprendente. Los policías revisaron los ambientes del inmueble con una meticulosidad de relojero.

El cuarto de Polaco, quien fue detenido el último sábado por un caso reciente de tráfico ilícito de drogas (TID), resultó siendo una verdadera caja de sorpresas.

Se halló documentos notables. Entre ellos, expedientes del caso Zevallos, las declaraciones de los testigos del mismo juicio, fotocopias de los testimonios de “arrepentidos” y, entre otros, el file Nº 03-00-45 sobre uno de los procesados de ‘Los Norteños’, Herless Díaz. ¿Qué hacía Polaco con este material y cómo lo obtuvo?

En la biblioteca de la casa la Policía descubrió una serie de fotos, entre las que figura una imagen del ex informante de la DEA, Oscar Benites Linares, con una cruz, y en una gaveta un documento más importante aún: la agenda del Polaco.

Es del año 2003 y, escritos a mano, aparecen los teléfonos de amigos, familiares y contactos de este ex policía, a quien el gobierno de los Estados Unidos quiere extraditar cuanto antes.

Inteligencia de la Policía revisa cada uno de estos números y lo que significan. El caso es manejado en secreto, pero CARETAS tuvo acceso a la agenda y, por lo pronto, halló entre sus páginas un nombre clave: “Gavidia, celular Nº (9)9073006”.

El número le pertenece, en efecto, al ex mayor PNP Juan Gavidia Becerra, nada menos que el “testigo” del programa “La Ventana Indiscreta” contra el ministro del Interior, Félix Murazzo. ¿Qué hacía el nombre de Gavidia en la agenda de un acusado de narcotráfico? El acertijo fue resuelto por el propio Polaco en una increíble confesión.

Espía del Mal

Polaco ha sido interrogado por dos agentes de la Dirandro. En su manifestación precisa, con la pana y elegancia de siempre, que tenía diversos contactos y “amigos” en la PNP. Uno de ellos, dijo, es “ese que ahora acusa al ministro del Interior”.

“¿Gavidia?”, le preguntaron los policías. “Sí”, respondió suelto de huesos. “Juan Gavidia”.

Polaco, de 49 años, asegura que conoció a Gavidia en el 2001, cuando purgaba prisión en el Perú. En efecto, Jorge Chávez Montoya estuvo preso en el Perú entre 1997 y el 2002 acusado de los delitos de narcotráfico y terrorismo (CARETAS 1860).

Casi riéndose, Polaco dijo que Gavidia acostumbraba a visitar a procesados por narcotráfico para ofrecerles, a cambio de dinero obviamente, “asesoría” en sus casos.

“Me hizo llegar mis expedientes judiciales”, sostuvo. “Entonces le pagó usted”, inquirieron los interrogadores. Polaco soltó una carcajada. “Todo se compra”, se ufanó.

Según Polaco, Gavidia lo ayudó desde la Interpol para que evite la extradición a los EE.UU. “¿Por qué creen que no me extraditaron?”, preguntó. Y lo que es peor. Le reveló las identidades de los agentes de la DEA, la agencia Antidrogas estadounidense, que lo investigaban. Todo indica que el ex mayor Gavidia era un espía infiltrado en unidades estratégicas de la Policía Nacional. Un agente doble.

Además de la agenda, CARETAS obtuvo un documento policial indiciario. Un acta de registro a Polaco, redactada en la Interpol el 13 de agosto del 2002. El documento lleva las rúbricas del aludido y Juan Gavidia.

Ambos se conocían, sin duda. Polaco fue detenido el 5 de junio de 1995 en los EE.UU., tras la incautación de 5 kilos de cocaína en el aeropuerto internacional de Miami.

El juez Stephen T. Brown lo acusó de cuatro delitos: importación de cocaína, conspiración para importar cocaína, conspiración para poseer cocaína y posesión de cocaína con la intención de distribuirla en territorio norteamericano.

El 11 de agosto de ese mismo año, según la documentación del caso, Polaco se acogió a la colaboración eficaz, confesó sus delitos y ofreció brindar información.

El juez le dio libertad bajo fianza. Pero a las 9:30 de la mañana del 12 de abril de 1996, Polaco no se acercó a escuchar el veredicto final de su proceso. Había fugado.

En 1997 fue detenido en Lima y enviado a prisión hasta que, en el 2002, se le otorgó la “redención de la pena por trabajo y estudio”, pese a que tenía el rango de cabecilla de banda. Fue puesto en libertad condicional. El hecho cayó como agua helada a la Embajada norteamericana, pues tan sólo meses antes la Corte Suprema había aceptado la extradición de Polaco al gobierno de los EE.UU.

La ayuda de Gavidia, según el narco, fue vital para lograr la libertad y frustrar la extradición. El hecho, dada las evidencias, complicará la solicitud de asilo político que el ex policía gestiona en EE.UU., donde se refugia desde el año pasado.

“Villa Coca II”

Y no sólo eso: ahora podría enfrentar cargos mayores que la difamación. El ex mayor Gavidia estuvo en puestos claves y manipuló información importante.

Desde 1998 hasta el 2003 trabajó en la Interpol como oficial encargado del departamento de la Policía Judicial. Pero fue en el 2000, tras la partida de Murazzo a la Jefatura Regional de la Interpol, en Argentina, que cobró fuerza.

Coordinó con jueces y fiscales la extradición de diversos procesados por corrupción y afiató relaciones con la prensa que le servirían de ayuda años después.

Sus compañeros recuerdan que usualmente comentaba lo siguiente: “Los periodistas son como prostitutas. Se regalan por información. Dales eso y los tienes”.

En el 2003 pasó a trabajar como asesor de la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Ministerio del Interior hasta el 2004, cuando se le descubrieron en su computadora correos difamatorios contra Félix Murazzo y otros personajes.

Ahora que se sabe lo de la agenda de Polaco, obviamente el Ministro del Interior no dejará que el caso se le escape de las manos. Hay mucha carne en todo esto.

Una alta fuente policial aseguró que “estamos ante el caso Villa Coca II, dadas las revelaciones que se vienen”. El agente se refiere a la investigación sobre uno de los casos más sonados de la historia del narcotráfico criollo: el de Reynaldo López, ‘El Padrino’, investigado por un equipo especial de policías, en el cual figuraba Murazzo.

El caso explotó en 1985. A ‘El Padrino’ se le halló documentos que implicaron a las más altas autoridades policiales y militares de la época. Un escándalo.

Los tiempos cambian, por supuesto. Pero en la agenda figuran también nombres de autoridades judiciales ligadas al caso Zevallos. Y lo sorprendente es que el Polaco se ha mostrado dispuesto a cantar hasta rancheras. (Américo Zambrano).


 


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