Tallas Tiranas
En la actualidad salir en busca de ropa puede resultar una terrible agonía. Con ilusión las compradoras eligen las prendas de moda –aunque a la vista se nota que son pequeñas– pero es en el probador donde se rompen todas las ilusiones. Primero el jean: apenas si sube por encima de las rodillas. Luego el polito: es tan ceñido y cortito que sólo le quedaría a Barbie. Si al fin logra calzar, los rollos brotan como hongos por todo el cuerpo y la figura que devuelve el espejo es terriblemente frustrante.
Y es que las tallas de la ropa se han venido encogiendo con el transcurso del tiempo. Un medium de años atrás es hoy small y éste ha pasado a ser small X. Encontrar una talla large para una peruana normal puede ser una odisea.
Los expertos sostienen que la ropa minúscula presiona a las mujeres a someterse a dietas estrictas, además de que puede ocasionar distintos tipos de trastornos alimenticios.
El asunto es tan serio que ya en Argentina –segundo país en el mundo con mayores índices de anorexia y bulimia después del Japón– se ha creado la ‘Ley de Tallas’, según la cual las tiendas de ropa estarán obligadas a comercializar todas las tallas que correspondan a todas las medidas antropométricas de hombres y mujeres. Es decir, que en los percheros exista mayor variedad de tallas para que las mujeres encuentren, de todas maneras, ropa moderna que les calce.
Para la psiquiatra Mabel Bello, fundadora y consultor médico de la Asociación contra la Bulimia y la Anorexia. (ALUBA) de Argentina, “la cultura que practicamos está impregnada de una invitación a la enfermedad. El amor por lo efímero, la cultura light, la idea de que la imagen y el cuerpo brindan felicidad, la inestabilidad familiar y el miedo a vivir son algunas de las causas”. Lo más alarmante es que tanto la anorexia y la bulimia han tenido un aumento de proporción en los varones y una baja en la edad de inicio que va desde los 5 años.
Bello, que comenzó la batalla por las tallas a comienzos de los 90 cuando reunió 200,000 firmas para la implantación de nuevos estándares en los tamaños, llegó a Lima para capacitar a los especialistas de la clínica Abint Perú, centro de alta especialización en terapias de integración y autoayuda en patologías alimenticias.
Según la especialista, la bulimia y la anorexia no son los únicos trastornos alimenticios que afectan a los obsesionados por la delgadez. “La ortorexia es una enfermedad en la que el hombre o mujer come terriblemente sano”, explica. “Pero es una exageración de las normas y en vez de vivir saludablemente, se convierten en esclavos de rituales obsesivos con la comida. Se alejan de la realidad ya que solo se concentran en lo que comen”.
Otro problema es la vigorexia, patología que afecta a los varones, por lo general adolescentes quienes se ven extremadamente delgados aunque tengan contextura normal. “Se obsesionan con los ejercicios, ya que desean aumentar su musculatura. Además consumen hormonas, anabólicos u otros productos que pueden poner en riesgo su salud”.
Ni los niños se salvan. El síndrome de especialización en la comida afecta a los más pequeños, quienes solo aceptan determinados tipos de alimentos (como marcas específicas) y si no los vomitan o rechazan.
Son pues cada vez más las patologías, mayor la cantidad de los afectados y a más temprana edad. De allí que la prevención, detección y el tratamiento de estas enfermedades son fundamentales, porque las consecuencias a largo plazo llevan a la desnutrición, pérdida del deseo sexual, dificultades para quedar embarazada e incluso la muerte.
Anorexia Nerviosa
- Rechazan mantener un peso corporal normal o por encima del valor mínimo según edad y talla.
- Miedo intenso a la obesidad aunque estén por debajo del peso normal.
- Se ven con sobrepeso.
- Ausencia de al menos 3 ciclos menstruales consecutivos.
Bulimia Nerviosa
- Se dan atracones recurrentes.
- Utilizan laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos.
- Ayunan y practican ejercicio excesivo.
- La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporal.