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Policiales Empresaria fue estrangulada en su propia habitación en la madrugada del martes 15 por alguien cercano a ella.

Quién Mató a Myriam (VER)

7 imágenes disponibles FOTOS 

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Medio día del martes 15. Agentes de homicidios retiran el cuerpo de Myriam Fefer Salleres (51). Había sido estrangulada en su casa en el corazón de San Isidro.

El asesinato de Myriam Fefer Salleres, de 51 años, ocurrido el martes 15, tiene por el momento los elementos de un misterio policial. Fue estrangulada en la madrugada, en su habitación, mientras sus dos hijos dormían en el piso superior. Ellos no escucharon nada. Hasta mayordomo hay en esta historia. Él fue justamente quien encontró el cadáver a las 6:30 de aquel frío martes. Pesquisas iniciales apuntan a que el asesino no sólo era cercano a la víctima sino que fue ella misma quien lo dejó entrar a la casa entre las 12 y 5:30 de la mañana.

Martes 15

Como todos los días Simón Huarcaya, el mayordomo de la familia, entró a la habitación de Myriam Fefer a las 6:30 de la mañana para darle los periódicos, pero lo que encontró fue una escena macabra: la señora se encontraba tendida en el piso, a un lado de su cama. Manchas de sangre teñían su pijama y las sábanas. Sus labios estaban amoratados y sus largas uñas acrílicas estaban rotas, con restos de sangre.

Huarcaya soltó los periódicos y corrió por el largo pasadizo que separa la habitación del recibidor del primer piso, y a grandes trancos subió por las escaleras que conducen a la segunda planta. Despertó a ABF y Eva Bracamonte Fefer, los dos hijos de 17 y 18 años, que dormían a puertas cerradas.

Los tres bajaron por las escaleras, presurosos. Al llegar a la habitación ABF se acercó al cuerpo y trató de tomarle el pulso. No sintió nada. Intentó reanimarla, pero tampoco reaccionaba. Asustados por la sangre y el desorden del cuarto llamaron primero a una ambulancia y luego a dos amigas cercanas de su madre. “Mamá se ha desmayado y hay sangre”, fue lo que les dijeron. Eran las 6:40 y el cuerpo de Myriam conservaba su tibieza.

A las 7:00 de la mañana llegó la ambulancia a la cuadra dos de Paul Harris, San Isidro. Los paramédicos ingresaron raudos. Detrás de ellos, pisándoles los talones, llegaron las dos amigas. Vieron que le habían colocado en el dedo un medidor de oxígeno de la sangre. Al ver el cuerpo ellas se percataron que era demasiado tarde. “Sus pies tenían ya un color muy particular”, recuerdan. Una de ellas le dijo al paramédico: “Diga de una vez, ¿está muerta?”. “Sí”, fue la respuesta.

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Teoría del ingreso del asesino.- Esta es la ruta que, posiblemente, siguió el autor material del asesinato de Fefer. Habría ingresado entre las 12:00 y 5:30 de la mañana. ¿Ella fue quien abrió la puerta esa noche? Los hijos dormían en el segundo piso.

Ambas se acercaron a los jóvenes, que estaban fuera de la habitación y les dieron la noticia. “Los chicos se desplomaron”. Inmediatamente llamaron a un médico de la comunidad judía, quien llegó en minutos. Al observar la escena les dijo que había que llamar a la Policía. Alrededor del cuello de Myriam se podía observar una marca violácea, nítida.

A las ocho de la mañana la casa se encontraba invadida por agentes de la División de Homicidios. Mientras hurgaban por todos los cuartos, la bolsa negra donde había sido colocado el cuerpo de Myriam Fefer yacía en el pasadizo, frente a su habitación. Los hijos y las dos amigas observaban consternados todo el ajetreo. Cuatro horas después recién retiraron el cadáver.

Myriam había sido estrangulada al parecer con un cable de computadora desde atrás, entre las 4:00 y las 5:30, en medio de forcejeos que duraron varios segundos. ¿Quién la mató? ¿Por qué?

No Fue Robo

Hasta las 11:30, ABF y Eva habían estado conversando con su madre sobre la posibilidad de viajar juntos a Argentina para averiguar sobre escuelas de teatro y baile. Luego, se retiraron a sus habitaciones ubicadas en el segundo piso. Huarcaya, el mayordomo, como todas las noches, aseguró puertas y corrió las rejas que protegen las mamparas de vidrio que comunican la sala y el dormitorio de Myriam con el jardín.

Quien haya ingresado a la casa de los Fefer la madrugada del martes 15 no tenía entre sus planes hacerse de un botín. Se ha determinado que sólo fueron sustraídos el celular de la víctima, su computadora portátil, US$ 200 y S/. 60, pese a que en la habitación había una gran cómoda llena de vistosos joyeros repletos de alhajas, más valiosas y fáciles de hurtar que una computadora.

Es más, los accesos a la casa no fueron forzados. Pero un detalle llamó la atención de los investigadores. Una pequeña puerta que da al garaje, así como la que comunica este ambiente con la cocina estaban sin seguro. Además, la rejilla del visor de la puerta de la cochera estaba corrida hacia un costado. Es por ahí, según las pesquisas, que ella dejó entrar a su asesino. Sin embargo la duda persiste, ¿fue Myriam quien le abrió la puerta?

Otros elementos agregan más posibles pistas. Al parecer Myriam habló antes por teléfono con esta persona. Quizá acordaron la visita telefónicamente o vía chat, lo que explicaría por qué también ha desaparecido la portátil.

Pero el hecho más sugerente es que ella no sólo le habría abierto la puerta a su asesino sino que éste era alguien muy cercano. Dos elementos abonan esta teoría: la mascota de Myriam, una perra Maltés que duerme con ella y ladra con vigor ante la presencia de desconocidos, esa noche no emitió ladrido alguno.

Además, según versión de personas muy cercanas a la víctima, ella era desconfiada, incapaz de abrirle la puerta a un extraño, menos aún estando sus hijos en la casa.

Hay otro detalle que llama la atención. Un Acta de Conciliación fechada en junio del 2005 estableció que Félix y Marcos Fefer Rotstain, tíos de Myriam, entregarían US$ 150,000 en efectivo para ser destinados a la educación universitaria de Eva y ABF. Se sabe que ese dinero fue recibido pero no hay certeza sobre qué hizo ella con ese monto. Ha trascendido que lo habría guardado en un lugar de la casa, pero hasta el momento no ha sido hallado.

Millonaria herencia

Como se especuló en un momento, el tema de la millonaria herencia dejada por Enrique Fefer Rotstain, padre de Myriam fallecido en mayo del 2003, estuvo rodeado de desacuerdos y hasta cambios intempestivos de testamento.

Ese testamento, de fecha 20 de mayo de 1998 dispone que Myriam reciba, además de la mitad de un tercio de la herencia, la casa de Paul Harris 219. Cuatro años después cambió esa disposición. Eva pasaba a ser la nueva heredera en reemplazo de su madre. Recibiría el 33.33% de la herencia dejada por su abuelo, la cual está estimada en US$ 2’678,556. Eva quedó también como propietaria de la mayoría de acciones de la empresa inmobiliaria Sideral S.A.C, siendo su madre gerente general. Ahora la chica tendrá que tomar las riendas de la empresa.

Tras la Pista

Por lo pronto las investigaciones apuntan a tres sospechosos, uno del los cuales sería el autor material del crimen y tendría algún vínculo sentimental con Myriam Fefer. Sin embargo no han descartado a otras personas de su entorno, incluyendo sus propios hijos.

En las próximas semanas estarán listos los exámenes forenses practicados al cuerpo de Fefer. El ADN de los residuos de sangre encontrados en sus uñas conducirán al autor material. También se tendrán los registros de las llamadas efectuadas a y desde el celular de Fefer.

El hecho concreto es que Myriam, a juzgar por las uñas rotas y el desorden de la habitación, se defendió con todas sus fuerzas y arañó a su victimario. Esta guapa mujer que el pasado lunes 21 hubiera cumplido 52 años, no se llevó el secreto de la identidad de su asesino. Poco a poco el cerco se irá cerrando y varias sorpresas podrían aparecer. (Patricia Caycho)

 


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