El Misterio de la Poesía ::::
La Chicoyita
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Su influencia poética crece con el tiempo. |
Así como Vallejo escribió “quiero laurearme, pero me encebollo”, Luis Hernández Camarero (1941-1977) decía que los laureles se usan “en los poetas y en los tallarines”. Más poeta que músico o médico, Hernández mantiene su vigencia a más de treinta años de su prematura muerte. Enmudecidos su discoteca y su saxo, todavía, escuchando por ejemplo una sinfonía de Mahler, me vienen ecos de largas conversaciones que tuvimos sobre música, generalmente con un vino de los que se tomaba en la época de Velasco.
Yo lo conocí donde un importador de discos que traía grabaciones que en ese entonces no se hallaba en las tiendas, y al poco tiempo comencé a visitar su casa paterna en Jesús María. Lo recuerdo alegre y bromista, lejos aún de la fase depresiva que no llegué a ver.
Del libro “Vox horrísona” es el poema que sigue: