
En Cañete se erige mayúscula planta de gas licuado de Pampa Melchorita – Perú LNG y decimocuarta de su tipo en el mundo.
Se Arma La Pampa
“Será un termo gigante”, describió Bárbara Bruce, gerente general de Perú LNG, la planta de licuefacción de gas que se construye en los arenales de Pampa Melchorita, Cañete, 174 km al Sur de Lima.
Se trata de la decimocuarta instalación industrial de su tipo en el mundo, y la primera a lo largo de la costa del Pacífico, entre Alaska y Tierra del Fuego.
La instalación enfriará el gas natural proveniente de Camisea a –163o C, transformando el gas en líquido y reduciendo su volumen en 600 veces. Una vez logrado dicho propósito, el gas licuefactado será embarcado en buques metaneros que lo transportarán vía marítima a México, donde una planta similar lo transformará nuevamente en gas, éste se convertirá en energía térmica y se exportará a EE.UU.
Días atrás se desembarcó en Pisco el corazón de la planta: el “intercambiador de calor”. Se trató de una máquina de 40 metros de largo y 286 toneladas de peso que exigió la paciencia de Job y una sofisticada logística para transportarla hasta Pampa Melchorita (CARETAS 2022).
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Pampa Melchorita convertirá al Perú en exportador de gas. Destinos: México y posiblemente Chile. |
En la obra, uniendo las piezas del enorme mecano, trabajan cerca de 2 mil personas.
“En octubre del 2009 se debe dar inicio a las pruebas”, aseguró Bruce.
La exportación de gas generará US$ 800 millones anuales, un incremento de 1,5% en las exportaciones peruanas presentes.
Su construcción está valorizada en US$ 3,800 millones e implica el tendido de un segundo gasoducto entre Camisea y la costa y un puerto de dimensiones ciclópeas en el mar de Cañete.
Simultáneamente en Corea del Sur se construyen tres buques metaneros por encargo de la española Repsol YPF, el último socio en sumarse al proyecto.
Son socios de Perú LNG, además de Repsol, Hunt Oil (mayoritario), SK Energy de Corea y Marubeni de Japón.
Pampa Melchorita procesará 700,000 barriles de gas natural diarios, y cada tres días, amarrará en sus instalaciones un gigantesco buque metanero a la espera de ser cargado. La tripulación tendrá apenas tiempo de engullirse un tacu tacu con seco de cabrito antes de izar anclas una vez más.